Condenas y cadenas.
No suelo publicar en el blog este tipo de comentarios, pero como no tengo a Iván para tomar el café por las mañanas y comentar las noticias, pues me tengo que conformar con escribirlo aquí. Además, así mato dos pájaros de un tiro, dejando aquí el comentario para
Mi amiga Pipin y la
Mosqueperra.Hace algún tiempo, en la cafetería de la universidad, cansado de oir media hora de tonterías de boca de mis compañeros de clase dando soluciones absurdas y demostrando que no tenían ni puta idea de lo que estaban hablando (y que no leen nada de nada), y ya no sólo eso, además de considerarse avanzados, progresistas y de ideas modernas. Ni corto ni perezoso me gané una imagen de fascista-retrógrado a base de decir barbaridades. Desgraciadamente no me permitieron defender mi postura demostrando mi teoría de que el universitario español medio es obcecado, impertinente y alejado de cualquier postura de diálogo ya que, aunque atienda a lo que se le dice, defiende su postura y principios sin posibilidad de ser modificados. Lo que viene siendo mentalmente rígido. Por supuesto que hay alguno que no es así, pero me entristece.
Queridos amigos, aunque hoy todos los medios y organismos clamen por un
sistema judicial que castigue a todo criminal culpable de atroces crímenes (por cierto, esta semana ha muerto
Rafael Azcona, uno de los mejores guionistas españoles) es totalmente imposible tras los resultados de las últimas elecciones y la actual Constitución.
Ya en tiempos de
doña Victoria Kent, la izquierda española apoyaba y creía a pies juntillas en la reirserción social de los presos y en la prisión como medida para tal efecto. Así pues, temo que todas estas medidas que hoy se proponen son papel mojado porque todo grupo de corte izquierdista-progresista apoyará a los presos y su reinserción. En cuanto haya pasado algo de tiempo y la opinión popular esté más calmada, todo seguirá igual. Y ahí está el ejemplo de
Farruquito, mucho ruido y pocas nueces.
Por otra parte, la
Constitución Española del 78 claramente expone en su art. 25.2:
"Las penas privativas de libertad y las medidas de seguridad estarán orientadas hacia la reeducación y reinserción social y no podrán consistir en trabajos forzados."
Por lo que los criminales ya "reinsertados" en la sociedad no pueden verse privados de sus derechos y sometidos a controles y presiones (vamos, que se os vaya quitando la idea de la cabeza controlar a cada violador/pederasta/asesino que haya salido de la cárcel porque ya ha cumplido y está "socializado").
Además, esto imposibilita la condena perpetua. Es de
Perogrullo, la reinserción y la prisión a perpetuidad son incompatibles.
Hala, todos a leer el Código Penal.