Parece que la mayoría no ha notado el cambio. Hay cambios, hay cambios, pero habrá que esperar para que con el tiempo se vayan notando. Tiempo del que carezco. Se acercan los días de más trabajo del año. Tres semanas sin descanso y con más trabajo de lo habitual.
Por estas fechas, hace casi una década, conocía a Miss Carpenter, a quien despedíamos este fin de semana. Una gran amiga que abandona las Batuecas en busca de un mejor futuro en tierras anglosajonas. Best wishes.
Como regalo de despedida, un álbum de fotos que se remontaba a tiempos remotos y acumulaba recuerdos de todos estos años. Tanto tiempo juntos hace que personas a las que tienes especial cariño te sorprendan con comentarios como: "hombre, un poco peculiar eres". Luego, al ver que el comentario ha podido doler un poco, lo suavizan con un "pero eso es bueno". No sé si si es bueno o malo, simplemente lo asumo, aunque ser "peculiar" genera un cierto sentimiento de soledad.
Aunque me preocupa más el motivo de tal comentario. ¿Soy peculiar por ser medieval? ¿Soy peculiar por ver cine en blanco y negro? ¿Por tocar un instrumento? ¿Por ser un poco gafapástico? ¿Por escuchar música que no ponen en los 40 criminales? ¿Por leer libros sin dibujos o en inglés? ¿Por leer diferentes periódicos todos los días? ¿Por hacer mi trabajo sin mirar a los que no lo hacen? ¿Por cumplir con mis obligaciones? ¿Por pagar impuestos sin rechistar? ¿Por saludar al entrar en cualquier lugar? ¿Por ir el domingo a misa antes de ir a trabajar?
¿Serán mis gustos, mis aficiones, mi forma de pensar, de actuar, mi aspecto, tal vez el sobrepeso?
No lo sé, pero la semana pasada me quedé a cuadros con la siguiente Historia Increíble.
Señor con capa y sombrero:
- Vengo a devolver esto -dice señalando despectivamente despojos de un embalaje que tira sobre el mueble-.
Pableras en modo amable:
- ¿Tiene algún problema el libro electrónico que adquirieron?
Esposa del señor con capa y sombrero:
- Palabras textuales de mi hijo: "es una mierda".
Pema:
- Pues es el mejor libro electrónico que puedan adquirir -contesta revisando el dispositivo-. ¿Qué fallo encontraron?
Edsccys:
- Dice mi hijo que no enciende ni carga la batería.
Pema:
- Eso es porque no la ha instalado -contesta con vehemencia mientras muestra la batería sin desprecintar-.
Edsccys:
- ¿Cómoooooo? -se muestra sorprendida la madre de semejante tarugo viendo el ridículo que va a hacer por su culpa-.
Pema:
- Pues que sin poner la batería, tal y como indican las instrucciones -contesta irónicamente viendo la inutilidad de los interlocutores-, esto no funciona...
Edsccys:
- ¡¡Este niño es tonto!! Parece de la LOGSE.
Cliente que pasaba por allí:
- Pues es un aparato excelente, no lo devuelva...
Sccys:
- Pues tan bueno no será si necesita batería -responde rápidamente en un intento desesperado por evitar el ridículo-.
Cqppa:
- Caballero -contesta mordaz-, es como si se compra un Ferrari y no le pone gasolina...
Edsccys:
- Si te digo que es tonto... Viene y me dice que no funciona y que no vienen libros, que sólo salen nombres de paradas de metro y calles de Madrid... Me enseña la pantalla y leo: Rubén Darío... Ya decía yo, si es que parece de la LOGSE...
Cada día, el nivel de exigencia es menor. Mejores medios y menos productividad. Más derechos pero ninguna obligación. Más reclamaciones a los fallos de los demás y más excusas a los propios. Denunciamos las injusticias pero nunca somos justos. Siempre nos quejamos de los problemas pero nunca proponemos soluciones. No nos cansamos de pedir pero tampoco ponemos nada de nuestra parte.
Aún tengo la necesidad de hacer las cosas bien sin esperar nada a cambio y me alienta ver como Marquitos y Tenor no pierden la esperanza de que llegará un momento en el que la gente se canse y quiera algo más.
Aunque la choninización del personal me exaspera, todavía mantengo algo de fe y seguiré siendo "peculiar". Disculpad que no me levante.