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4 abr 2011

Menos es más.

Mi amigo Mike me ha regalado un comic-book sobre arquitectura. Se llama Yes is more, editado por Taschen y realizado por el estudio BIG (del que hablaré más adelante). Para los arquitectos resultará poco profundo, para los sesudos lectores, demasiado liviano, para el lector de comics, absurdo. Porque ni es un libro de arquitectura, ni es una disertación ni un cómic.

Es un ejercicio de reflexión sobre la arquitectura con aspecto de cómic. Y me gusta porque ni es tan aburrido como un libro de arquitectura, ni tan insoportable como una reflexión ni fantástico como un cómic.

Yes is more es una especie de comic que explica a través de fotomontajes y dibujos, organizados en viñetas cómo se resuelve un proyecto. También explica las soluciones y puntos de vista que darían diferentes propuetas.

El libro comienza explicando la evolución del famoso lema de Mies van der Rohe.
  1. Less is more.
  2. Less is a bore.
  3. I'm a whore.
  4. More and more, more is more.
  5. Yes is more.
  1. Menos es más. Mies establece desde muy pronto los principios en los que se basaría la arquitectura moderna en dos proyectos no realizados de rascacielos de cristal (1 y 2). Estos son: la rotura de la caja, la ausencia de ornamentos, la funcionalidad estética y las líneas puras.
  2. Menos es aburrido. La rompedora propuesta de Mies resulta dura en el desarrollo de las ciudades y edificios, que poco a poco van perdiendo identidad. En ese momento (psicotrópica época de excesos éticos y estéticos), Robert Ventury propone una nueva versión del lema y apunta que la forma debe dar significado al edificio. Algo así como que una casa tiene que parececer una casa y una pizzería parecer una pizzería, otorgándole al edificio la posibilidad de expresarse a través de sus formas.
  3. Soy una puta. El mensaje real era un poco más largo, pero resume lo que Philip Johnson quiso transmitir. La ausencia de valores ha llevado a la arquitectura a una pérdida de identidad y significado. Los proyectos pueden estar en Vallecas o en Nueva York (David dixit, como se puede escuchar en mi Viaje al Norte), da igual, todo vale si el cliente está contento. Producir edificios en serie, eso sí, firmados por grandes arquitectos. Ahí tenemos el ejemplo de Jean Nouvel con sus tres mierdas: el Museo Reina Sofía, cuya ampliación no tiene ninguna lógica, pero cumple con su papel de maravillosa cornisa firmada por él; el Hotel Puerta de América, colocado como si estuviéramos jugando al Monopoly; y la Torre Agbar, un pepinillo de colores sin gracia. O las copimierdas de Gehry, que más que edificios parecen un pasatiempos de buscar diferencias. Museo Guggenheim de Bilbao, Sala de Conciertos Walt Disney de Los Ángeles, Museo de Arte Frederick Weisman de Minneapolis... ni una pizca de originalidad en los diseños, ni una adaptación del proyecto al entorno. Parece un copia y pega del proyecto. Yo hubiera dicho: more of the same, más de lo mismo.
  4. Más y más, más es más. Rem Koolhaas retoma la antigua función del arquitecto como ideador, como idealista, como creador. Sus múltiples libros dan una idea del arquitecto que quiere ser, siguiendo la estela de grandes maestros como Louis I. Kahn, que fue profesor antes que arquitecto de prestigio. Personalmente me parece el mejor arquitecto de la actualidad (con permiso de Rogers y Foster) porque ha renovado el ideario moderno retornando a la cuestiones iniciales y ha dado una nueva respuesta. Rem Koolhaas volvió al dilema del edificio "caja" y dio una nueva respuesta reinventando la caja. 
  5. Sí es más. El danés Bjarke Ingels fundó BIG bajo este lema (molona página web del estudio), la afirmación, el positivismo, las nuevas posibilidades de un nuevo mundo globalizado con las nuevas tecnologías. Y buscando nuevas propuestas, esperamos que dentro de unos años sea uno de los grandes. El tiempo dirá.
Gracias Mike.

25 dic 2010

Si no puedes con tus goteras, únete a ellas.

En una clase de Arquitectura, cierto catedrático habló con entusiasmo de una obra de Juan Navarro Waldebeg durante su visita. Aquello podría haberme convencido si no hubiera sido una visita a unas instalaciones de las que hago uso a menudo. Mucho diseño, mucha arquitectura, muchas razones para darle todos los premios del mundo pero cuando empecé a ponerle pegas al proyecto (frío, escaleras mortales, goteras, humedades, aseos imposibles) casi me queman en la hoguera por hereje (alumnos included).

Aquí te llamas Moneo & Tuñón, construyes una estación (seis años de obras) que ha necesitado tres sucesivas reformas y ampliaciones en menos de 20 años, con goteras por todas partes, luces de emergencia tan altas que iluminan el techo y no el suelo, acceso para discapacitados sin discapacidades o con no más de 100 asientos en toda la estación para esperar (sin contar los bares y restaurantes) y recibes un montón de premios.

Pues claro, es que estamos en Las Batuecas y aquí las cosas son diferentes. Aquí, un arquitecto consigue hacerse famoso e influyente, construye un edificio que tiene goteras por doquier y le aplauden.

Esto hace que tengamos más de mil soluciones para las goteras. ¿La mejor de todas? Las macetas.

Si no puedes con tus goteras, únete a ellas: que te rieguen las plantas.

30 nov 2010

Arquitectura sostenible II.

Bien, como íbamos diciendo cuando nos interrumpieron, la arquitectura actual se mueve en dos ámbitos: la pequeña vivienda autosuficiente con menor huella ecológica o la gran estructura eficiente que deje más espacios libres en las grandes urbes. ¿Ambas soluciones son ecológicas y sostenibles? ¿Cuál será el futuro? ¿Pequeñas viviendas ecológicas o grandes rascacielos eficaces?

En Madrid se han reunido estos días para hablar sobre la arquitectura en altura gracias a una gran empresa de cerramientos, y este verano tuvimos la posibilidad de visitar en la misma ciudad el Solar Decathlon. En mi opinión, hay tres factores claves para el urbanismo del futuro, que marcaré con "asterísticos" y comentaré al final.

Para empezar, tengamos en cuenta los siguentes factores de desarrollo:
Habitabilidad: servicios públicos, higiene, seguridad y empleo.
Localización: climatología y paisaje de nuestro gusto.

A día de hoy, los servicios públicos son (casi) iguales en cualquier lugar, y la masificación existente en las grandes urbes reduce su interés. El menor índice de criminalidad en pequeñas localidades y sus bajos impuestos hacen de los pequeños núcleos urbanos un lugar ideal para vivir.

Así pues, si la economía lo permite, continuarán mejorando las infraestructuras de transporte y de telecomunicaciones (**) de modo que el futuro estará en los pequeños núcleos urbanos.

¿Y por qué siguen creciendo las ciudades? Porque generan trabajo y la gente se va a vivir donde más posibilidades de trabajo tienen, olvidándose de los factores de habitabilidad antes mencionados. Ahora bien, en los países desarrollados determinados trabajos (*) sólo son aceptados por población inmigrante de países en vías de desarrollo que viven en zonas urbanas degradadas (***) mientras la población con más recursos económicos viven en el centro más exclusivo de las ciudades o en zonas residenciales en las afueras rodeados de jardines.

Resumo: la gente elige dónde quiere vivir según (por orden de prioridad) las oportunidades laborales, los servicios públicos y la calidad del entorno.

* El trabajo será determinante en el desarrollo urbano del futuro. Así como en Asia los salvajes movimientos migratorios en busca de trabajo han provocado el desarrollo de tecnologías de costrucción ultra rápida, el modo de vida también ha cambiado y la población es capaz de vivir en módulos habitables mínimos. En algún caso se podrían importar algunos de estos modelos constructivos, pero no sería la pauta. Así pues, las urbes del futuro se construirán según su productividad y mercado laboral.

** Según el modelo de vida occidental europeo, parece imposible mejorar los costes de fabricación y de producción asiáticos, de modo que sólo nos queda mejorar nuestra productividad. Dicha mejora pasa por la reducción de los tiempos y costes de transporte, así como de la eficacia, del tiempo de respuesta y de la adaptabilidad de nuestro personal.

Dos ejemplos:
a. Cada empleado (en una gran ciudad) pierde de media 1,25 horas diarias en ir y volver a su puesto de trabajo. Son 6,25 horas semanales (casi una jornada) no sólo perdidas, además son estresantes debido a las molestias derivadas del transporte, reduciendo la productividad. Además, hay que sumar los costes del transporte diario, que aún reduciéndolos con programas de vehículo compartido y transporte público, son costes añadidos que reducen la productividad a casi una jornada completa por semana.
b. Un ingeniero especializadísimo en tornillos, y cuya formación ha costado un dineral, trabaja en Tuercahood. Compra una casa cerca de su trabajo y forma una familia. Muy difílmente este ingeniero va a aceptar trasladarse (teniendo una hipoteca) para montar una sucursal, por lo que la empresa tiene que gastar más dinero en formar a otro ingeniero tornillero, lo que supone un gasto adicional por la falta de adaptación del personal.

*** Estos extraños movimientos migratorios en base a las hipotecas, provocan que determinadas zonas urbanas cambien de aspecto sin criterio de modo que donde antes había un cine, ahora hay una tienda de ropa; donde antes había campo, ahora hay un centro de ocio con un cine gigante; donde antes vivía la familia del embajador, ahora viven 25 familias de inmigrantes en condiciones precarias. Así, se devalúan y forman barrios marginales en las grandes ciudades donde, de repente, aparecen torres gigantes (construcción en altura) y barrios (incluso pueblos) residenciales periféricos de baja altura (viviendas unifamiliares).

Todo ese gasto tenderá a desaparecer en los próximos años para favorecer la productividad y la eficacia. Los empleados tendrán que reducir los costes de vida y, por tanto, el coste de su vivienda de manera que se fomentará el teletrabajo y los servicios online se multiplicarán. Desde telefonistas a ingenieras trabajarán desde casa sin dejar a sus hijos al cuidado de otros y harán la compra por internet sin perder tiempo yendo y viniendo de centros comerciales. La cercanía a los centros de producción reducirá el coste de los alimentos y el uso de conservantes, así como un menor aumento de precio de intermediarios, llegando el beneficio más fácilmente al productor.

No hablo de ciencia ficción, hablo de enfermos que piden hora en el médico por teléfono, telefonistas que cogen el teléfono en otro país, secretarias que organizan la agenda del médico desde casa, médicos que hacen transferencias bancarias desde el hospital, hospitales que envían los informes por correo electrónico, economistas que visitan la oficina una vez a la semana, carniceros que te permiten hacer la compra por correo electrónico, billetes de tren sin ir a la estación y esperar colas, transferencias bancarias sin pisar el banco, solicitud de documentos oficiales por oficinas virtuales evitando tener que ver la cara del funcionarios de turno, los alumnos estudiando desde casa o compatibilizando fácilmente estudios y trabajo, distribución digital de contenidos evitando el almacenamiento y coste por copia y distribución...

El futuro es de las pequeñas viviendas autosuficientes y ecologícas, baratas y que se puedan instalar en cualquier lugar de modo que podamos abandonar las grandes ciudades y vivir en entornos más baratos y agradables, al tiempo que reduzcamos nuestra huella ecológica, seamos más eficientes en el trabajo pudiendo disfrutar de más tiempo libre, eliminando en parte los problemas derivados de la ausencia en el hogar familiar.
Las megatorres quedarán para ricos que quieran llevar un modo de vida Paris, donde todos los días son Nochevieja.

1 nov 2010

Arquitectura sostenible.

Se habla mucho estos días de arquitectura sostenible y ecoviviendas. ¿Qué significa exactamente?

En la actual cultura políticamente correcta, todos dan una imagen ecológicamente comprometida, aunque ninguno sabe exactamente su "marca ecológica", entendiendo por "marca ecológica" el impacto medioambiental y consumo energético que realizamos a diario con nuestro modo de vida. Como la entrada quiero que hable (para variar) de arquitectura, dejaré las reivindicaciones para otro momento y voy al grano.
Actualmente se están dando dos posibilidades para reducir el impacto medioambiental de las construcciones. Por un lado están las viviendas ecosostenibles, construidas en materiales naturales libres de petróleo, energéticamente autosuficientes, con poco impacto medioambiental y construidas en medio de la naturaleza reduciendo el tamaño de las grandes urbes; y por otro, los grandes rascacielos ultratecnológicos que hacen crecer la ciudad en altura, reducien su impacto creando grandes áreas verdes en su entorno en forma de bosques, obteniendo electricidad y agua a grandes alturas por el viento y la condesación de nubes.

Los ejemplos de las pequeñas edificaciones son muchos ya que estos pequeños proyectos están al alcance de cualquier estudiante de arquitectura y proliferan los concursos de pequeñas viviendas domóticas ecológicas. Este verano tuvimos la oportunidad en Madrid de conocer el Solar Decathlon, concurso de viviendas energéticamente autosuficientes organizado por el Departamento de Energía de los EE.UU.

Estos concursos siempre son interesantes para el neófito, pero si sientes interés por el tema y lo estudias durante algún tiempo, siempre ves más de lo mismo con algún invento nuevo que propone un avance demasiado concreto en algún aspecto poco funcional de la casa. Este año el invento que más me llamó la atención fue el uso de unas algas en el depósito que recogía el agua para su potabilización.

Por su parte, los grandes rascacielos proponen una ciudad vertical, tal y como comenté en una entrada anterior, retomando propuestas de los grandes arquitectos e ingenieros de principios del siglo XX. Ideas traídas de libros de ciencia ficción y construidas en muchos casos para delicia de millonarios excéntricos y ganancia de millones para los constructores adjudicatarios. Construcciones como las Torres Tameer dan idea de las intenciones de sus promotores.


En el siguiente post, mi opinión.

2 jun 2009

Grandes arquitectos, grandes despilfarros.

Como ya hay otros que comentan las noticias mejor que yo, pues me dedico a lo mío.

Hace años, discutía con mi amigo Josele sobre la calidad del trabajo de un ingeniero. ¿Quién es mejor ingeniero, el señor de Skoda que hace un coche por 6.000 euros o el de Ferrari que hace uno por 1 millón? La discusión duró horas y la pregunta que nos formulamos no obtuvo respuesta hasta que nos preguntamos por la justificación de gastos y los principios de los ascensos en el mundo laboral.

Presuponemos que el ingeniero de Ferrari es el mejor por ser es que maneja el presupuesto más alto, sus coches son caros y siempre da resultados. Los ingenieros de gamas bajas, al mínimo error pierden dinero y son despedidos. Por tanto, consideramos que un ingeniero de Skoda que contase con el mismo presupuesto que Ferrari daría mejores resultados.

El principal motivo, que el sueldo del personal sería menor y la inversión en material y personal sería más eficiente. Más fabricación, menos consumo, más beneficio.

La explicación es tonta y no justifica nada, pero después de años viendo cómo funcionan grandes empresas, no es una teoría absurda. Demasiado alto cargo se preocupa más de justificar su trabajo que de hacerlo bien y tapa a todo aquel que pueda hacerle sombra.

Dirán los entendidos que sus edificios son obras de arte, dirán los arquitectos de todas partes que sus obras son monumentos y lugar de peregrinación para estudiantes de todo el mundo.

Personalmente, creo que las obras de grandes presupuestos deberían ser obras perfectas en lo constructivo, sin lugar a errores. Firmitas y Utilitas que decia Vitrubio. Obligar a que las grandes construcciones justifiquen sus presupuestos, al menos en su funcionalidad y calidad constructiva. Algo así como los aviones, que si un ingeniero aeronático hiciera aviones que no volasen, no tendría trabajo, por muy bonitos que fueran sus aviones.

Así pues, no admito que determinadas construcciones tengan errores. Pues aún así, todos los arquitectos se felicitan unos a otros por sus obras y se alaban por sus logros.

Me gustaría ver al señor Navarro Baldeweg (que es encantador y habla fenomenal) estudiando en la mierda de biblioteca que hizo en la Puerta de Toledo de Madrid. Me encanta el conjunto de edificios, su diseño, sus espacios y demuestra todo lo que enseñaba en la Escuela de Arquitectura, pero no vayas en invierno, cuidado con las escaleras, la luz siempre viene del lado opuesto, goteras a tutiplén (en menos de 10 años) y no vayas al baño si eres xxl. Ahora se queja de que la Comunidad de Madrid le manda a hacer puñetas. Por mucha visita y mucho premio, esa biblioteca es una mierda.

El señor Calatrava ha hecho de sus estructuras un símbolo y hay que felicitarle por ello. Los puentes de Sevilla y Valencia, la Ciudad de las Ciencias... Maravillas, pero su utilidad es reducida, son incómodos y su presupuesto desmesurado (con el presupuesto del puente del Alamillo se podrían construir 10 puentes menos "maravillosos"). Ahora se queja de que le critican y anulan sus proyectos.

Foster, Herzog y de Meuron, Hadid, Koolhas, Moneo, Gehry, Nouvel, Libeskind o Isozaki... ¿Justifican estos apellidos los presupuestos de sus obras?

Pues el tiempo me está dando la razón.

Llegan las vacas flacas y nadie va a pagar por sus firmas. Foster ya ha empezado a cerrar sucursales, Calatrava ya tiene la barba a remojo viendo al alcalde de NY revisando su presupuesto, Gehry ha abandonado el uso de titanio y opta por materiales más baratos...

Los arquitectos modestos, con presupuestos razonables encuentran ahora su espacio para construir. El dinero no sobra en la empresa privada, los recursos son limitados, un presupuesto exagerado puede hacer perder unas elecciones. Nadie se va a arriesgar a pagar millones por la obra de "un gran artista" porque nadie puede justificar un presupuesto de miles de millones como el de Barceló. ¿O sí?

27 abr 2009

Jugando al SimCity.

El nombrado juego y el uso del mapeado 3d de Google Maps y de Google Earth harán este post más entretenido.

¿Es el proyecto de Taipei 101 la solución del futuro?

¿Es la arquitectura en altura la solución al urbanismo del futuro?
¿Tenían razón Wright y van der Rohe?
O, por el contrario, ¿es un error construir en altura tal y como le explica Steve McQueen a Paul Newman en "El coloso en llamas"? Mi querido Sr. de la Mata (que de construcción sabe un rato), también coincide en este punto.

Las opiniones abundan y los estudios de urbanismo sobre el tema son muchos. El análisis es complicado pero ninguno de los interesantísimos proyectos han mirado hacia el futuro, ni han estudiado las nuevas tecnologías, ni se han introducido las nuevas costumbres sociales.

¿Es la arquitectura en altura una solución de futuro o una inversión ególatra? ¿Deben las ciudades europeas copiar los modelos urbanos de otros lugares?

En mi opinión, no.

Primero un poquito de historia para todos aquellos a los que Foster sólo les suene a hamburguesa.
La revolución industrial trajo los perfiles metálicos de gran tamaño y calidad a la ingeniería permitiendo construir grandes estructuras. De este modo, las demostraciones del potecial económico y tecnológico de cada país llevaron a una carrera sin fin con edificios más grandes, más altos y más lujosos. Ahí tenemos los ejemplos de Eiffel, los Palacios de Cristal ingleses y las numerosas estaciones de ferrocarril con monumentales bóvedas.

Con todo ello, aún quedaba la explotación en el campo de la vivienda y las oficinas. El problema era la disponibilidad de suelo barato construible, con lo que no compensaba la inversión en grandes edificios habitables, al tiempo que el centro de las ciudades, donde el precio del suelo era más elevado, ya estaba construido.

Tras el incendio de Chicago de 1871, la necesidad de sacar el máximo beneficio al suelo del centro de la ciudad presentó la oportunidad de reconstruir con grandes edificios de, por entonces materiales modernos, acero y vidrio. Estudios de arquitectura como el de Sullivan se especializarían en ese campo y comenzaron a construir edificios de gran altura. El nacimiento de los rascacielos.

La invención del ascensor moderno, conjuntamente con los modernos medios de transporte, permitieron construir en altura mejorando el beneficio de los solares en construcción en las grandes ciudades, apareciendo un nuevo modelo de ciudad con importantes núcleos urbanos de gran altura, rodeado de zonas residenciales y de servicios.

De este modo se pasó de un modelo de gran ciudad conformada por pequeños núcleos independientes interconectados, a megaciudades conformadas por zonas especializadas. Así es como conseguimos, los que vivimos en grandes ciudades, perder un par de horas diarias en transporte. Esto parece justificar que la ingeniería civil se centre en la construcción de grandes edificios autosuficientes tal y como sucede actualmente en Oriente, donde la pujanza económica y tecnológica hacen que los records de altura en los proyectos de rascacielos se suceden a la misma velocidad que los records de altura de Yelena Isinbayeva.

Personalmente considero este planteamiento un error que crece gracias a la sobrepoblación de estas ciudades. Megapolis como Brasilia, Calcuta y México, son aberraciones construidas en base a la necesidad de una población atraída por la necesidad, la oferta de empleo, y un retraso cultural, industrial y de infraestructuras en sus respectivos países.

Me explico.

Actualmente, cualquier pequeña ciudad europea cuenta con infraestructuras de telecomunicaciones y transporte con tren, aeropuerto cercano y autopistas, cuenta con su propia universidad, centro financiero y de negocios y gran hospital. Es decir, es autosuficiente y su población no necesita mudarse a otra ciudad en busca de trabajo, atención médica o educación.

Por otra parte, gracias a las nuevas tecnologías y los avances en las telecomunicaciones se impone el teletrabajo y la deslocalización. Si las empresas se adaptasen y crecieran conforme a estos medios, se supone una mejora en la productividad, ahorro en transporte y conciliación de la vida familiar, así como una mejora en la calidad de vida de sus empleados.

Imaginad una empresa en la que la telefonista redirigiese las llamadas desde su salón, la traductora trabajase desde su país, el comercial sólo necesitara visitar a los clientes, los informáticos picando código todo el día desde casa, el departamento de comunicación presentándose por videoconferencia... Será el fin de la máquina de café.

En Europa, la población se ha estancado y está envejeciendo por motivos socioeconómicos y culturales que no se están teniendo en cuenta a la hora de construir. Actualmente la población de las ciudades han dejado de crecer a un ritmo tan elevado, se desplaza a núcleos urbanos pequeños cerca de los lugares de trabajo.

Las infraestructuras ya están creadas y la necesidad de empresas competitivas hace necesaria la mejora de la productividad, lo que pasaría por el antes mencionado uso de las nuevas tecnologías y las telecomunicaciones. Por tanto, las grandes torres financieras y las ciudades verticales no tienen sentido y sí, pequeñas poblaciones autosuficientes, agradables para vivir.

4 dic 2008

Jørn Utzon.

Así, con letras bien grandes.

¿Y ese quién es?
A muchos ni os sonará, a otros os dará igual pero él era un trocito de historia. Conocerle era algo así como ir a un concierto de los Rolling pero en arquitectura.

Utzon murió el sábado y era uno de los grandes de la arquitectura moderna.

En mi casa se quedaron todos mirándome asombrados por mi sorpresa al escuchar la noticia antes de ir a trabajar. Yo, que nunca hablo de arquitectura en casa, hablando de Utzon.

Creo que merece la pena que escriba un poco sobre él.

Danés, nacido en København (Copenague), fue con Aalto y Saarinen los grandes arquitectos nórdicos.
Hizo varios trabajos interesantes sobre habitabilidad en Dinamarca (Kingo y Fredensborg), pequeñas casas en Mallorca que son lugar de peregrinación de arquitectos y algunos grandes proyectos como la Asamblea Nacional de Kuwait. Asiduo visitante de España (con residencia secreta temporal en Mallorca), intenté conocerle en una charla que dió hace diez años en Sevilla sobre varios proyectos que hizo en España.

Pero Utzon pasará a la historia como el hombre que logró hacer de su obra el icono de la ciudad de Sidney. Curiosamente, el otro arquitecto del que me declaro devoto, Louis Isadore Kahn, dijo sobre este edificio: "El sol no sabía lo hermosa que era su luz hasta que se reflejó en este edificio".

¿Y porqué su obra es interesante?

Hay que empezar por conocer el gusto nórdico por los materiales. Los nórdicos cuidan el diseño y los materiales como pocos (me encanta el centro danés de diseño) y para aquellos a los que no nos llega el presupuesto, siempre nos quedará Ikea. Este cuidado casi espiritual por los materiales hace que la obra de estos arquitectos sea siempre agradable y cálida.

Alguien que cuida tanto los materiales, siempre buscará la funcionalidad y el estilo. Así, sus obras siempre cuidan los detalles para el usuario y la funcionalidad. Como no logro encontrar fotos de las casitas Kingo y sus patios interiores, pongo de ejemplo la famosa serie de artilugios que hizo Aalto para el Hospital de Paimio, que ha sido nominado como Patrimonio de la Humanidad. Cuidó tanto los detalles hasta el punto de diseñar grifos que no suenan al gotear para no molestar a los pacientes.

Luego está la habitabilidad de los espacios y la luz. El nórdico tiene un concepto del lugar interior y de la luz muy complejo ya que pasa la mayor parte del tiempo dentro y sin luz. Esto hace que el cuidado de los espacios y la situación de ventanas sea asombrosamente cuidada (me encanta esta foto).

El primer tratado de arquitectura, firmado por el romano Vitrubio, decía que la Arquitectura, la buena Arquitectura, tenía que ser firme, útil y bonita. Si además de eso, se convierte en referencia, es Historia.

D.E.P.