Todos los días en el patio les recuerdo que lo importante es jugar, que no se puede agredir al compañero, ni pelearse durante el juego. Que jugamos para divertirnos.
Todos los días les recuerdo que debemos respetar a todo el mundo. Reconocer el esfuerzo y respetar el trabajo de otros, especialmente de las madres. Que no debemos menospreciar ni denigrar a ninguna persona y reconocer sus valores, especialmente a las mujeres.
Todos los días les recuerdo que deben ser educados a la hora de dirigirse a los profesores y al hablar con sus compañeros. Que no deben hablar a gritos ni con insultos. Que deben pedir las cosas por favor y dando las gracias.
Todos los días les recuerdo la importancia del descanso, que deben acostarse pronto y dormir el tiempo suficiente. Que no deben quedarse viendo la televisión o jugando a la consola. Que no hay excusas para acostarse tarde.
Todos los días me pasan los mismos sesudos informes y estadísticas
informándome de lo poco que aprenden, de sus malos resultados
académicos, de lo mal que lo hacen los maestros... o de lo poco que
saben... o de otras "reflexiones" y de las soluciones. Pero lo mejor de todo es descubrir dónde estaban anoche los que firman
esas leyes tan divertidas que me dicen como hacer mi trabajo.
Enhorabuena a los vencedores pero yo, mañana, tendré que volver a empezar a repetir todo.