27 abr. 2009

Jugando al SimCity.

El nombrado juego y el uso del mapeado 3d de Google Maps y de Google Earth harán este post más entretenido.

¿Es el proyecto de Taipei 101 la solución del futuro?

¿Es la arquitectura en altura la solución al urbanismo del futuro?
¿Tenían razón Wright y van der Rohe?
O, por el contrario, ¿es un error construir en altura tal y como le explica Steve McQueen a Paul Newman en "El coloso en llamas"? Mi querido Sr. de la Mata (que de construcción sabe un rato), también coincide en este punto.

Las opiniones abundan y los estudios de urbanismo sobre el tema son muchos. El análisis es complicado pero ninguno de los interesantísimos proyectos han mirado hacia el futuro, ni han estudiado las nuevas tecnologías, ni se han introducido las nuevas costumbres sociales.

¿Es la arquitectura en altura una solución de futuro o una inversión ególatra? ¿Deben las ciudades europeas copiar los modelos urbanos de otros lugares?

En mi opinión, no.

Primero un poquito de historia para todos aquellos a los que Foster sólo les suene a hamburguesa.
La revolución industrial trajo los perfiles metálicos de gran tamaño y calidad a la ingeniería permitiendo construir grandes estructuras. De este modo, las demostraciones del potecial económico y tecnológico de cada país llevaron a una carrera sin fin con edificios más grandes, más altos y más lujosos. Ahí tenemos los ejemplos de Eiffel, los Palacios de Cristal ingleses y las numerosas estaciones de ferrocarril con monumentales bóvedas.

Con todo ello, aún quedaba la explotación en el campo de la vivienda y las oficinas. El problema era la disponibilidad de suelo barato construible, con lo que no compensaba la inversión en grandes edificios habitables, al tiempo que el centro de las ciudades, donde el precio del suelo era más elevado, ya estaba construido.

Tras el incendio de Chicago de 1871, la necesidad de sacar el máximo beneficio al suelo del centro de la ciudad presentó la oportunidad de reconstruir con grandes edificios de, por entonces materiales modernos, acero y vidrio. Estudios de arquitectura como el de Sullivan se especializarían en ese campo y comenzaron a construir edificios de gran altura. El nacimiento de los rascacielos.

La invención del ascensor moderno, conjuntamente con los modernos medios de transporte, permitieron construir en altura mejorando el beneficio de los solares en construcción en las grandes ciudades, apareciendo un nuevo modelo de ciudad con importantes núcleos urbanos de gran altura, rodeado de zonas residenciales y de servicios.

De este modo se pasó de un modelo de gran ciudad conformada por pequeños núcleos independientes interconectados, a megaciudades conformadas por zonas especializadas. Así es como conseguimos, los que vivimos en grandes ciudades, perder un par de horas diarias en transporte. Esto parece justificar que la ingeniería civil se centre en la construcción de grandes edificios autosuficientes tal y como sucede actualmente en Oriente, donde la pujanza económica y tecnológica hacen que los records de altura en los proyectos de rascacielos se suceden a la misma velocidad que los records de altura de Yelena Isinbayeva.

Personalmente considero este planteamiento un error que crece gracias a la sobrepoblación de estas ciudades. Megapolis como Brasilia, Calcuta y México, son aberraciones construidas en base a la necesidad de una población atraída por la necesidad, la oferta de empleo, y un retraso cultural, industrial y de infraestructuras en sus respectivos países.

Me explico.

Actualmente, cualquier pequeña ciudad europea cuenta con infraestructuras de telecomunicaciones y transporte con tren, aeropuerto cercano y autopistas, cuenta con su propia universidad, centro financiero y de negocios y gran hospital. Es decir, es autosuficiente y su población no necesita mudarse a otra ciudad en busca de trabajo, atención médica o educación.

Por otra parte, gracias a las nuevas tecnologías y los avances en las telecomunicaciones se impone el teletrabajo y la deslocalización. Si las empresas se adaptasen y crecieran conforme a estos medios, se supone una mejora en la productividad, ahorro en transporte y conciliación de la vida familiar, así como una mejora en la calidad de vida de sus empleados.

Imaginad una empresa en la que la telefonista redirigiese las llamadas desde su salón, la traductora trabajase desde su país, el comercial sólo necesitara visitar a los clientes, los informáticos picando código todo el día desde casa, el departamento de comunicación presentándose por videoconferencia... Será el fin de la máquina de café.

En Europa, la población se ha estancado y está envejeciendo por motivos socioeconómicos y culturales que no se están teniendo en cuenta a la hora de construir. Actualmente la población de las ciudades han dejado de crecer a un ritmo tan elevado, se desplaza a núcleos urbanos pequeños cerca de los lugares de trabajo.

Las infraestructuras ya están creadas y la necesidad de empresas competitivas hace necesaria la mejora de la productividad, lo que pasaría por el antes mencionado uso de las nuevas tecnologías y las telecomunicaciones. Por tanto, las grandes torres financieras y las ciudades verticales no tienen sentido y sí, pequeñas poblaciones autosuficientes, agradables para vivir.

1 comentario:

Anónimo dijo...

desde luego como en las universidades americanas sigan poniendo benidorm como ejemplo de ciudad vamos mal, muy mal, y lo hacen y se vienen de viaje por aqui para ver esa "ciudad"
aprendamos, ya que es dificil por nuestra distribución de los franceses o los nordicos a la hora de hacer ciudad y dejemos ya los 40,50 60 hab/ha de densidad,

(y pensar q yo ayudo y trabajo con llamados urbanistas...)