26 ago 2012

Recopilación de historias increíbles.

Llevo tanto tiempo sin actualizar el blog que se me acumulan las entradas que voy escribiendo. Y para que mi vuelta al blog sea más impactante, voy a recopilar tres de las mejores Historias Increíbles que tenía guardadas.

Se acerca mi jefe con un proyecto de Pitita muy señoreada y su ordenador.
- Hola Cukecito -saluda mi jefe-. La hija de la Sra. de Van Pitita necesita pasar un documento a PDF. ¿Te importa hacerlo tú que ella no lo consigue?
Cukecito sorprendido por la facilidad del encargo:
- Por supuesto, quédese conmigo, serán 5 minutos.

Dicho y hecho, convierto el documento en PDF, acompaño a la hija de Pita hasta mi jefe y me despido.

Unas cuantas horas después me llaman.
Jefe de Cukecito muy asustado:
- ¿Qué le has hecho a la hija de Pita? Ha mandado un correo a la hija del Sr. Scrooge porque hemos hecho mal algo...
Cukecito asombrado:
- Vamos a ver, sólo era pasar a PDF y he comprobado que se leía y estaba bien copiado todo en el escritorio y el USB. Si no me das más detalles...
JdCma:
- Espero que no hayamos metido la para porque su correo ha pasado por el Sr. Scrooge, su hija, el director, el subdirector, el jefe de personal, el de RR. HH., el gerente, el... y dice que...

"... no han conseguido hacerme un PDF a doble cara."

Sin comentarios...

Cuando alguien te pregunta: ¿tú sabes algo de informática? Tiemblo.

Señora que se hace la simpática porque quiere pedir un favor:
- ¿Te puedo hacer una pregunta?
Cukecito tembloroso:
- Sí -contesto amablemente esperando la mamarrachada de turno-.
Sqshlspqpuf:
- ¿Se puede pasar un cd a cinta?
Ct:
- Eeeeeh, sí peroooooo ¿qué problemas tienes con el cd? -me anticipo a cd's rayados, intentos de reproducir cacofonías en la radio del WC, etc.-.
Sqshlspqpuf:
- Es que es muy incómodo porque cada vez que lo paro tengo que volver a escucharlo desde el principio... -me contesta con pena-.
Ct:
-¿Conoces el botón de pausa? -pregunto extrañado-.
Sqshlspqpuf:
-¿Qué? Yo uso el avance rápido, pero tardo mucho en llegar al final del disco...

En ese momento lancé una bomba humo ninja y desaparecí.

Un par de meses antes llegó a mi mesa una señora totalmente vestida de naranja butano.
 
Stvdnb:
- Este portátil no funciona- dice de manera airada-.
Cukecito en modo rebota rebota:
- Permítame la documentación de compra- pido oliéndome la tostada-.
Stvdnb:
- Aquí tiene -sigue seca y cortante-.
Cemrr:
- Pues está fuera de garantía porque la fecha de compra es de hace más de dos años y medio. Le advierto de los costes que tendrá que asumir usted -contesto confirmando mi primera impresión-.
Stvdnb:
- ¡Cómo! -alza la voy escandalizada y sigue- Este ordenador lo compré y lo guardé sin abrir en un armario en condiciones perfectas durante 6 meses, por lo que continúa en garantía.
Cemrr (tras unos segundos de shock intentando comprender su excusa):
-Me va a disculpar pero el período de garantía comienza en el momento que usted realiza la compra tal y como refleja el ticket de compra y bla, bla, bla... Y, además, supera dicho plazo en más de seis meses.
Stvdnb:
- Me va decir a mí que soy abogada...
Cemrr:
- No digo nada, -corto su advertencia- le advierto de que la reparación tiene coste y que bla, bla, bla...

Tras una hora y media repitiendo lo mismo, opto por mandarla a reclamar a otro lado. Tras tres llamadas de más de una hora recibo una llamada del director preguntando si es normal recibir una reclamación formal por escrito de ¡¡¡OCHO FOLIOS!!! Leo el contenido, veo que pertenece a Stvdnb y confirmo a mi superior que el 90% de las reclamaciones son parecidas.

Lo más sorprendente de este caso son los cinco motivos de la reclamación (resumidos):
  1. Compara una reparación que hizo SEAT con su caduca garantía.
  2. Detalla sus recuerdos de infancia de vacaciones en Cataluña comprando en Galerías Preciados menospreciando mi trabajo y atención.
  3. Culpa al ordenador del bajo rendimiento académico de su hijo, detallando (además de las calificaciones) nombres, apellidos y teléfonos de sus profesores.
  4. Calcula en más de 30 mil euros las pérdidas en información que ha supuesto la reparación.
  5. Y, lo mejor de todo, era culpable de la (copio literalmente) "depresión y ostracismo" de su hijo que provocaron la ruptura de una relación de más de 5 años...

25 ago 2012

Guilty.

Culpables. Oigo por todas partes que banqueros y políticos son culpables de la crisis, de los recortes en sanidad, educación y del hundimiento del Titanic. Y se les llena la boca diciéndolo mientras el pópulo barbaro les vitorea. Con qué facilidad se hace poesía hablando de la utopía pero sin ser capaces de ofrecer nuevas ideas, alternativas ni de cambiar el discurso de siempre. Qué fácil es esconderse tras las buenas intenciones sin ofrecer nada realmente útil. Qué fácil es criticar al poderoso ante los débiles.

¿De dónde salen los banqueros y políticos? ¿Es que se crían en otro planeta y los traen para jodernos? Pues no, se crían en nuestra sociedad y a nuestro lado. No hacen nada que no haría cualquier otro en su lugar. Me encanta leer a esos maravillosos escritores en sus periódicos que curiosamente pertenecen a grupos editoriales y empresariales, periodistas y escritores que pagan miserias a los becarios que documentan y montan sus bonitas columnas de opinión. ¿Eso no es explotación? ¿No es injusto que sus becarios cobren 10 veces menos?

Todos esos desalmados salen del mismo sitio que el frutero que te mete un par de piezas pochas, el taxista que se para en todos los semáforos, el dentista que te empasta piezas que no hace falta, el peluquero que te cobra una crema especial, el camarero que reutiliza las botellas de vino, el reponedor que intercala cosas caducadas a ver si cuelan, el mecánico que te deja algo sueltecito que luego se rompe a la siguiente visita y tantos y tantos otros.

Y lo peor de todo es que todos estos chorizos encuentran buenitos y actos simbólicos que justifican sus fechorías. Quiero que los buenitos como el asaltador de supermercados, el que habló de actos simbólicos y el juez que reduce el castigo a parados que roban cazadoras que expliquen a la anciana que paga en caja cómo se ajustan las pérdidas por robo en los centros comerciales. Y cuando sus seguidores asalten un supermercado franquiciado de pueblo o cojan simbólicamente y se lleven a casa unas gafas de la óptica (también franquiciada) y hundan en la miseria a la familia propietaria, también. Y cuando todas las tiendas suban los precios para hacer frente al gasto que supone poner más seguridad gracias a su bonito ejemplo y solidaridad con los chorizos y los sinvergüenzas, pues que nos lo expliquen a todos.

La Revolución de Octubre terminó, los valientes guerrilleros se han vuelto tiranos momificados o traficantes de drogas, la primavera del 68 ya está marchita y Lennon enterrado. No queremos sueños ni que nos señalen a los culpables.

Que no busquen los culpables, que no busquen en otro sitio, que no señalen para otro lado porque no es verdad.

El culpable soy yo.

Primero por no mandar a la mierda a todos los buenitos, ni haberles plantado cara ante sus estupideces. Soy culpable por saber, tener pruebas y no denunciar constantes abusos y delitos. Por haber consentido tanta estafa y tantas mierdas.

¿El duque y el alcalde han robado? Pues el abogado que recibe una ayuda de 600 euros para mejorar la informatica de su empresa y compra un ordenador a su hijo, también. Y el que pide una beca de estudios que no va a usar (hasta 3 mil euros recibían los jóvenes extremeños sólo por maticularse) y sólo se matriculaban para quedarse el dinero, también son culpables. Y el que se desgrava la cena con sus amigos como gastos de representación, también. Y el que se queda con los regalitos del proveedor para los clientes, también. Y el que pide las cosas sin factura para ahorrarse los impuestos, también.

Demasiadas personas con doble contabilidad y dinero negro. Mucha compra y reparación sin factura he visto y me he callado.

Soy culpable por no denunciar a esa enfermera que se lleva hasta las toallas del hospital a casa.
Y a los médicos cobrando horas extra estando en casa, o pidiendo ordenadores al hospital para dárselos a sus hijos. Y aquellos maravillosos congresos en hoteles en playas del Caribe, ¿cómo se pagaban?

Culpable por no denunciar a esa compañera de trabajo que desaparecía y volvía con la compra. O las bajas por enfermedad para irse de viaje. Soy culpable por fichar a un compañero, por acompañar la visita al WC con un café, con un cigarrito, etc. Curiosamente, en los centros comerciales han desaparecido aquellos grupitos de señoras que se paseaban a mediodía.

Culpable por ponerme a trabajar y no quejarme de los abusos en el uso de becas de estudio. Estudiantes haciendo turismo en el extranjero con becas para estudiar inglés. Y matrículas y material gratis para gente que no pisa la clase.

Culpable por no denunciar obras sin declarar, sin revisar y sin licencia. Por consentir la chapuza y el trabajo mal hecho. Por consentir que la gente te diga que su oficio es albañil y camarero, pero que su sueño es ser grafitero.

Culpable por ser condescendiente con ese joven (¡¡de 36 años!!) que sigue en el paro y ha agotado la subvención porque "no encuentra trabajo de lo suyo" y se atreve a salir en la tele con un iPad y un portátil de última generación.

Culpable por consentir el despilfarro pagándome un seguro médico privado para evitar las colas de un sistema sanitario arrasado por personas que pasan su tiempo libre visitando médicos y pidiendo medicinas gratis que no necesita.

Culpable por no denunciar a todos esos agricultores que cobraban subvenciones que no les correspondían, que trabajan a escondidas cobrando subsidios de desempleo, que arrasaban sus campos para sembrar productos cuya subvención estaba destinada a mejorar la producción de los que ya lo plantaban, por aceptar que apareciesen en medio del bancal con su Mercedes pidiendo ayudas económicas para comprar otra cosechadora.

Soy culpable por consentir que usen las ayudas a familias en paro para pagar el Canal+, la factura de móvil de la Yeni y el agua (que usan para llenar la piscina).

Soy culpable por aceptar que todas estas pequeñas cosas son normales, por sentir la tentación de hacer lo mismo, de pagar sin factura, de cobrar en efectivo y de pedir televisión por cable a costa del ayuntamiento. ¡¡¡Hasta he tenido problemas por pedir factura!!!

Soy culpable porque tenía medios para denunciar todos estos abusos y delitos y no lo hice.

Ahora queremos y necesitamos ideas, no sueños. Ahora necesitamos trabajar sin rémoras ni vagos ni maleantes ni chulos. Y el que este libre de culpa, que empiece a denunciar. Los demás tenemos que aceptar la penitencia.