Todo superhéroe tiene un talón de Aquiles, un defecto que le hace extremadamente vulnerable. En mi caso, es la total ausencia de gracia. Ni sé contar chistes ni tengo facilidad para las bromas. Si a esto le añadimos una inusual facilidad para meter la pata, ¿qué más podemos pedir?
Esta virtud llenaría miles páginas en poco tiempo y logra alcanzar estados anímicos imposibles.
Sentimiento de tristeza "eres una mierda arrastrada".
Cukecito de vuelta de la revisión del Progenitormóvil:
- ¡Caray, los coches te salen más caros que un niño tonto!
Amiga de Cukecito con un hijo Síndrome de Down:
- No te creas, no salen tan caros...
Sentimiento "métete la lengua en el culo".
Cukecito en modo chistoso:
- Bah, para lo que hay que ver... -haciendo referencia a la TV-.
Tullidito con gafas oscuras y bastón blanco:
- ¿Y qué quieres que vea?
Sentimiento "¿por qué no cae un rayo y acaba ya con mi sufrimiento?".
Cukecito en modo despreocupado:
- Nada mujer, no te preocupes por ello porque para eso están los padres...
Amiga de Cukecito pasando una mala racha:
- Pues sí, es una pena que se mataran en un accidente de tráfico hace unos meses.
Sentimiento "si me abofetearas me sentiría mejor".
Cukecito en modo chulito, de fiesta con los amigos de un amigo:
- Menudas patas tiene la cordera esa -comento haciendo referencia a la elegante joven que se aproximaba-.
Joven cachas que acaban de presentarme:
- Sí, es mi mujer.
Y así queda inaugurada una nueva sección: Greatest Hits.