25 ene. 2009

Been Medieval.

Léase el título con pronunciación inglesa:
(biin mediival PhoneticPhoneticPhoneticPhoneticPhonetic PhoneticPhoneticPhoneticPhoneticPhoneticPhoneticPhoneticPhoneticPhoneticPhoneticPhoneticPhoneticPhoneticPhonetic).

En discusión cuyo origen desconozco, unas amigas mías llegaron a la conclusión de que soy medieval. Algo así como llamarte antiguo, pasado de moda y anticuado pero en plan gracioso. Podría haber sido peor y podrían haber llegado a peores conclusiones, de modo que me sentí aliviado con sólo ser medieval.

Intrigado por semejante descripción indagué en los motivos que les llevaron a tan curiosa definición y si dicha opinión era compartida por otros grupos. Curiosamente, diferentes grupos de amigas encuestadas compartían puntos de vista.

Bien, pues a todas aquellas personas que consideran mis costumbres como medievales, la Sra. Paloma Pedrero ha publicado un artículo que me da algo de razón.

Está claro que en un mundo donde se adora a macarras y guarros (buscad el maravilloso juego Escupe con Totti y el divertido juguete infantil "Diseña tus propios tatuajes carcelarios"), donde las princesas se enamoran del rano (y el príncipe se va de fiesta Drag), el amante del año parece un botijo y los ilustres apellidos se cubren de gloria... la apostura de Cary Grant, James Steward y compañía parece de otro mundo.

Mañana mismo me compro la armadura. Disculpen que no me levante.

2 comentarios:

Alas al viento dijo...

En este caso viva el medievo! Jeje.

Saludos alados

Anita dijo...

Ni caso.Lo que hace falta son más chicos del "medievo"y no la jungla con la que nos encontramos ahora.