1 nov. 2007

No puedo con la vida y su digi-evolución.
No sabía yo nada de la vida cuando Ramoncín y Mercedes Milá ya sabían como hacerse los interesantes y cobrar por ello. Yo, más simple y genéticamente recesivo, tuve que luchar por un trabajo decente a base de "comer peces" (dícese de ordenador que huele peor que el pescado de Ordenalfabétix).
Pasaron los años y la pareja antes mencionada se separó y evolucionó. Mercedes Milá modificó su aparato digestivo y a través de un experimento sociológico que vive a base de carnaza y despojos, que a pesar de apestar más que mis "peces", más conocido como carroñero. Ramoncín por su parte se quitó el disfraz de pollo y evoluciónó adaptándose al entorno urbano (pollo de ciudad), se acercó a la SGAE y vive como la rémora (Joaquín Sabina dixit).
Mientras yo sigo sin evolucionar (continúo trabajando más que nadie y no me suben el sueldo) he sido parasitado y ahora por cada trabajo que haga a la universidad con mi ordenador e impresora pago a las SGAE las 20.000 sin pasar por la casilla de salida SGAE.
Pero no todo son desdichas, he descubierto que podré evolucionar a ritmo de Ravel.
Y hablando de pollos, ahora mismo (4:00 a.m.) hace tres años que corría yo a velocidades ilegales por la m-30. Hoy hace tres años que nació el churrete de mi sobrino, que pesaba menos que un pollo del Simago (1.250 gr). Un pequeño milagro.

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