En mi caso no fue así y mis adolescentes hábitos fueron, en orden cronológico inverso: aprender a tocar la guitarra, olisquear a mi progenitor A y jugar a Mario Bros.
Que Mario Bros fue un acontecimiento en mi vida lo demuestra:
- Que me abandonaron en casa de mis abuelos mientras yo jugaba a la máquina de Donkey Kong de doble pantalla sin que me diera cuenta.
- Que al pasar por un techo bajo, mi familia salte golpeando con el puño el techo.
- Que la única vez que mis progenitores me han regañado mucho fue porque, siendo pequeño, llegué muy tarde a casa al quedarme embobado ante la primera máquina recreativa de Mario Bros.
- Que yo haya hecho extraños montajes como el de este enlace.
- Que el champiñón algo especial en casa.
- Que haya jugado 24 horas seguidas hasta superar los 96 mundos del Super Mario World.
- Que saliera en una revista especializada por haber conseguido superar la máxima puntuación y superar el juego en tiempo record, en aquellos tiempos, Japón y los viciados estaban muuuuuuy lejos.
- Que me hagan mucha gracia chistes como este.
2 comentarios:
Del 1 no me acuerdo, del tres creo que fue en Cullera y yo no estuve.
el siete no lo sabía, y mira, no me siento orgulloso. Pero el ocho es muy bueno
Loft
te veo esta tarde, surprise
Monkey Island... qué recuerdos... ains!!!! Me sigue haciendo mucha gracia eso de "!Mira, un mono de tres cabezas!" :D
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