Por estas fechas.
Antaño dedicaba mis tardes al diseño y montaje de un enorme belén de 25 metros cuadrados (¡casi un piso!). Hoy me he acordado y he añorado aquellas jornadas interminables de corcho, escayola y pintura.
Por la abolición de los motores y automatismos en los belenes.
A mis belenistas amigos.
1 comentario:
si se nostalgian, un poco bastante aunque espero que no mis gruñidos de perro.
Mugre en el taller
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