6 oct. 2014

Coaches y Cajas.

Alguna gran lumbrera ha decidido que lo que necesita la sociedad es que personas que han logrado algún éxito en sus vidas nos lo cuenten animándonos a utilizar sus técnicas de alto rendimiento para comprar en el mercado y bajemos al perro a la calle. Si tienes hijos, además tienes que recibir una charla especializada de alguna iluminada de la Liga de la Leche.

A esta idea lo denominan coaching y, según mi experiencia, el resultado de este tipo de técnicas, en el 99% de los casos, termina mal según dos tipos de coaches.

Coach 1.

Este coach es un personaje, normalmente especializadísimo en el campo deportivo o económico, que tuvo cierto éxito en el pasado y pretende seguir viviendo de contar su experiencia y cobrando por horas. Las universidades privadas y las grandes empresas son las principales culpables de la existencia de estos individuos, cuya experiencia se reduce a trabajar hasta el límite en algo, cueste lo que cueste, hasta lograrlo. Lo que no cuentan (excepto Pedro García Aguado) es el número de personas que se perdieron en el camino, nunca lo lograron, abandonaron...

Tras una charla de coaching uno sale pensando:
1. Si me lo curro me voy a forrar como Botín.
2. Si me obsesiono con algo lo consigo seguro.

Cada año estos bonitos consejos llegan a auditorios de 30-300-3.000-30.000-... alumnos de universidades, normalmente de económicas y empresariales, que se lo creen y, cuando llegan a sus respectivos puestos de responsabilidad, comienzan a machacar al personal, a crear mal ambiente laboral y a utilizar tarjetas negras como si el dinero no tuviese ningún valor.

Cuando no, terminan desmayados y exhaustos ante la puerta del tribunal de oposición al que se tienen que enfrentar, con crisis nerviosas incapaces de soportar la ansiedad que ellos mismos se generan o destrozando su propia vida o la de los que les rodean intentando alcanzar un éxito que no existe.


Peligroso, pero se enfrentan a adultos jóvenes. Mucho más peligrosos son el segundo modelo.

Coach 2.

Este tipo de coach suele localizarse en los centros educativos y departamentos de recursos humanos. Nunca ha trabajado de verdad en nada, llegó allí y lleva siglos calentando la silla. No conoce nada del funcionamiento de las empresas ni se molesta, se actualiza escuchando a otros mientras toma café y se declara especialista en selección de personal y orientación educativa.

Yo he llegado a conocer a un parásito que cobraba más de 12.000 euros al mes por realizar esta tarea y enfadarse con sus subordinados tras haber borrado ella misma toda la base de datos de la empresa y pedir un pdf a doble cara.

En mis años mozos mis progenitores pensaron que lo mejor para mí era formarme en un centro de altas esferas donde recibiese una educación excelente y pusieron todos los medios que tenían, y los que no tenían, a mi disposición. Así, terminé en un centro privadísimo rodeado de gente maravillosa e inteligente y de engreídos gilipollas, es decir, como en todas partes.

Llegado el momento de decidir mi futuro, realicé cientos de pruebas psicológicas y me presentaron a un orientador.

Orientador que no me ha visto en la vida y va a decirme lo que tengo que hacer el resto de mi vida:
- Hola Cukecito, siéntate- dijo educadamente-.
Cukecito con granos de acné:
- Hola Orientador que no me ha visto en la vida y va a decirme lo que tengo que hacer el resto de mi vida. Me han dicho que confíe en su experta opinión.
Oqnmhvelvyvadlqtqserdmv:
- Muy bien, muy bien... ¿Y qué quieres ser de mayor? -dijo leyendo los resultados de las pruebas-.
Ccgda:
- Hombreeeee... Querer, querer... Avionista de agua, pero en el fondo sé que tengo que ser Cukecito. Todo el mundo me lo dice.

En ese momento,Oqnmhvelvyvadlqtqserdmv mira una página, la gira, vuelve a pasar, levanta las cejas y dice:
- Nononono... Tú tienes que ser que ser superdirectivosuperimportante y hacer un Master del Universo en nuestra universidad supercara... ¡Con estos resultados! - exclamó asustado-.

Aunque aún no había desarrollado todo el potencial de mis superpoderes, en las pruebas estándar, mis resultados ya eran altamente esperanzadores.

Ccgda:
- Es que yo sólo puedo ser Cukecito... -dije algo apesadumbrado-.

Muchos años después de hacer caso a aquel señor, tras estudiar en prestigiosas universidades y trabajar en grandes empresas con traje y corbata, descubrí que, como me había dicho todo el mundo (especialmente mis progenitores), de mayor yo tenía que ser Cukecito.

Curiosamente, algunos años después de descubrirlo, leí en la biografía de una santa que:
"es una locura no ser lo que se es con la mayor plenitud posible".


Si estos son los guías y orientadores que ponemos al frente de nuestros colegios y empresas, que no os extrañe que los comerciales engañen a ancianos y roben sus ahorros, la gente se endeude hasta perder la vivienda y gaste cantidades absurdas de dinero con tarjetas de crédito oscuras dinero que no es suyo.

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