25 ago. 2012

Guilty.

Culpables. Oigo por todas partes que banqueros y políticos son culpables de la crisis, de los recortes en sanidad, educación y del hundimiento del Titanic. Y se les llena la boca diciéndolo mientras el pópulo barbaro les vitorea. Con qué facilidad se hace poesía hablando de la utopía pero sin ser capaces de ofrecer nuevas ideas, alternativas ni de cambiar el discurso de siempre. Qué fácil es esconderse tras las buenas intenciones sin ofrecer nada realmente útil. Qué fácil es criticar al poderoso ante los débiles.

¿De dónde salen los banqueros y políticos? ¿Es que se crían en otro planeta y los traen para jodernos? Pues no, se crían en nuestra sociedad y a nuestro lado. No hacen nada que no haría cualquier otro en su lugar. Me encanta leer a esos maravillosos escritores en sus periódicos que curiosamente pertenecen a grupos editoriales y empresariales, periodistas y escritores que pagan miserias a los becarios que documentan y montan sus bonitas columnas de opinión. ¿Eso no es explotación? ¿No es injusto que sus becarios cobren 10 veces menos?

Todos esos desalmados salen del mismo sitio que el frutero que te mete un par de piezas pochas, el taxista que se para en todos los semáforos, el dentista que te empasta piezas que no hace falta, el peluquero que te cobra una crema especial, el camarero que reutiliza las botellas de vino, el reponedor que intercala cosas caducadas a ver si cuelan, el mecánico que te deja algo sueltecito que luego se rompe a la siguiente visita y tantos y tantos otros.

Y lo peor de todo es que todos estos chorizos encuentran buenitos y actos simbólicos que justifican sus fechorías. Quiero que los buenitos como el asaltador de supermercados, el que habló de actos simbólicos y el juez que reduce el castigo a parados que roban cazadoras que expliquen a la anciana que paga en caja cómo se ajustan las pérdidas por robo en los centros comerciales. Y cuando sus seguidores asalten un supermercado franquiciado de pueblo o cojan simbólicamente y se lleven a casa unas gafas de la óptica (también franquiciada) y hundan en la miseria a la familia propietaria, también. Y cuando todas las tiendas suban los precios para hacer frente al gasto que supone poner más seguridad gracias a su bonito ejemplo y solidaridad con los chorizos y los sinvergüenzas, pues que nos lo expliquen a todos.

La Revolución de Octubre terminó, los valientes guerrilleros se han vuelto tiranos momificados o traficantes de drogas, la primavera del 68 ya está marchita y Lennon enterrado. No queremos sueños ni que nos señalen a los culpables.

Que no busquen los culpables, que no busquen en otro sitio, que no señalen para otro lado porque no es verdad.

El culpable soy yo.

Primero por no mandar a la mierda a todos los buenitos, ni haberles plantado cara ante sus estupideces. Soy culpable por saber, tener pruebas y no denunciar constantes abusos y delitos. Por haber consentido tanta estafa y tantas mierdas.

¿El duque y el alcalde han robado? Pues el abogado que recibe una ayuda de 600 euros para mejorar la informatica de su empresa y compra un ordenador a su hijo, también. Y el que pide una beca de estudios que no va a usar (hasta 3 mil euros recibían los jóvenes extremeños sólo por maticularse) y sólo se matriculaban para quedarse el dinero, también son culpables. Y el que se desgrava la cena con sus amigos como gastos de representación, también. Y el que se queda con los regalitos del proveedor para los clientes, también. Y el que pide las cosas sin factura para ahorrarse los impuestos, también.

Demasiadas personas con doble contabilidad y dinero negro. Mucha compra y reparación sin factura he visto y me he callado.

Soy culpable por no denunciar a esa enfermera que se lleva hasta las toallas del hospital a casa.
Y a los médicos cobrando horas extra estando en casa, o pidiendo ordenadores al hospital para dárselos a sus hijos. Y aquellos maravillosos congresos en hoteles en playas del Caribe, ¿cómo se pagaban?

Culpable por no denunciar a esa compañera de trabajo que desaparecía y volvía con la compra. O las bajas por enfermedad para irse de viaje. Soy culpable por fichar a un compañero, por acompañar la visita al WC con un café, con un cigarrito, etc. Curiosamente, en los centros comerciales han desaparecido aquellos grupitos de señoras que se paseaban a mediodía.

Culpable por ponerme a trabajar y no quejarme de los abusos en el uso de becas de estudio. Estudiantes haciendo turismo en el extranjero con becas para estudiar inglés. Y matrículas y material gratis para gente que no pisa la clase.

Culpable por no denunciar obras sin declarar, sin revisar y sin licencia. Por consentir la chapuza y el trabajo mal hecho. Por consentir que la gente te diga que su oficio es albañil y camarero, pero que su sueño es ser grafitero.

Culpable por ser condescendiente con ese joven (¡¡de 36 años!!) que sigue en el paro y ha agotado la subvención porque "no encuentra trabajo de lo suyo" y se atreve a salir en la tele con un iPad y un portátil de última generación.

Culpable por consentir el despilfarro pagándome un seguro médico privado para evitar las colas de un sistema sanitario arrasado por personas que pasan su tiempo libre visitando médicos y pidiendo medicinas gratis que no necesita.

Culpable por no denunciar a todos esos agricultores que cobraban subvenciones que no les correspondían, que trabajan a escondidas cobrando subsidios de desempleo, que arrasaban sus campos para sembrar productos cuya subvención estaba destinada a mejorar la producción de los que ya lo plantaban, por aceptar que apareciesen en medio del bancal con su Mercedes pidiendo ayudas económicas para comprar otra cosechadora.

Soy culpable por consentir que usen las ayudas a familias en paro para pagar el Canal+, la factura de móvil de la Yeni y el agua (que usan para llenar la piscina).

Soy culpable por aceptar que todas estas pequeñas cosas son normales, por sentir la tentación de hacer lo mismo, de pagar sin factura, de cobrar en efectivo y de pedir televisión por cable a costa del ayuntamiento. ¡¡¡Hasta he tenido problemas por pedir factura!!!

Soy culpable porque tenía medios para denunciar todos estos abusos y delitos y no lo hice.

Ahora queremos y necesitamos ideas, no sueños. Ahora necesitamos trabajar sin rémoras ni vagos ni maleantes ni chulos. Y el que este libre de culpa, que empiece a denunciar. Los demás tenemos que aceptar la penitencia.

1 comentario:

joselu dijo...

no sabes la cantidad de discusiones que he tenido por decir estas mismas cosas.

aqui otro culpable. aunque intento serlo cada vez menos