17 jun. 2011

No es verdad 2.

Ya he expresado en muchas ocasiones mi desacuerdo con los movimientos del 15m. Para mí, #nolesvotes, #democraciarealya, #acampadasol y demás movilizaciones son diferentes caras de una misma y sectaria parte de la sociedad que sólo desea la imposicion de sus ideas.
  1. Según los que apoyan el movimiento, los indignados representan a un sector de la población. No es verdad porque sólo se representan a sí mismos tal y como demuestran con sus continuos desmarques. En un maravilloso alarde de cinismo, cuando sus actividades tienen éxito todos los grupos asistentes son bienvenidos, pero cuando su falta de organización en las actividades termina degenerando, la culpa es de otros grupos que se han unido (a eso, yo lo llamo falta de previsión y, por tanto son culpables de los actos violentos derivados de sus movilizaciones). 
  2. Representan una demanda social. No es verdad porque la heterogénea multitud que apoyó el movimiento en el desconcierto inicial, ahora ya no les apoya al ver la realidad y empieza a descubrir los fallos y contravalores que tras esa maraña de reivindicaciones existen.
  3. El movimiento indignado es independiente. Puede ser, pero la actitud frente a determinados medios, la ausencia de movilizaciones en determinados territorios y la falta de respeto demostrada indica que no es verdad y que son movimientos de marcadísimo carácter político. De hecho, llama la atención el apoyo y la participación de diversos políticos en estos grupos, así como su apoyo inicial a las protestas. Esto es, claro, hasta que son amenazados y vapuleados, que ya no les gusta el movimiento y, claro está, se quejan de ser tratados como políticos que son.
  4. En las algaradas había policías infiltrados que comenzaron a lanzar objetos para justificar la intervención policial. No es verdad porque los infiltrados sólo se mezclan con el tumulto y desaparecen al ser identificados. Viendo las imágenes, las niñatas que vociferan a los parlamentarios, los carteristas, los que querían robarle el perro al parlamentario ciego, los que le pintaron la ropa a Montserrat Turra, a un policía y a otro parlamentario, los que lanzaron latas piedras o los que usaron extintores  queda claro que no, no son policías.
  5. Son un movimiento abierto, dialogante y respetuoso. No es verdad porque, desde el principio, no han aceptado las críticas y han amenazado a periodistas, han censurado y prohibido el paso en un espacio público, han impedido a grupos cristianos concentrarse en Sol, se han enfrentado a una procesión e, incluso, han asaltado mercados. Y con cada barbaridad volverán a negar que su movimiento tenga nada que ver, publicarán otro mensaje y bla, bla, bla...
  6. La policía sólo actúa si hay desorden público. No es verdad porque sí actuó a la hora de desalojar una acampada pacífica delante de la Moncloa. Incluso podríamos hablar de la amenaza directa a las asociaciones de víctimas del terrorismo cuando ordenaron disolverse a los manifestantes hace medio año.
La Revolución Francesa pasó a la Historia por aquellos ideales de igualdad, fraternidad y libertad, bajo los cuales muchos pasaron por la guillotina. Con ello queda demostrado que cualquier revolución termina aniquilando parte de sus ideales. Hasta la revolución pacífica de Gandhi terminó con unos cuantos muertos.

Hoy tenemos una democracia (más o menos efectiva) y una ley que nos ampara. Disponemos de un bienestar social y económico, así como de medios civiles e infraestructuras para lograr nuestros objetivos. Tenemos el deber y la obligación de cuidar, mediante el uso de las herramientas que disponemos, de nuestra sociedad. Lleguemos a las juntas de distrito, a los municipios y movilicemos a la sociedad dentro de los marcos legales. Todo lo que se salga de estos principios terminará por destruir todo por ser lugar de anidación de grupúsculos infecciosos.

No confundamos las cosas y no nos dejemos llevar por la llamada de la Selva. Las movilizaciones de este tipo siempre terminan con algún altercado y no debemos apoyar situaciones que puedan desembocar en acciones violentas por muy bonitas que sean las intenciones. Tal y como se ha visto a muchos gurús del Interné como Enrique Dans o Juan López Jurado, cuyos primeros mensajes de apoyo vaticinaban un maravilloso futuro, han tenido que ir matizando sus primeros mensajes de apoyo a estos movimientos.

Hay quien habla de la creación de una clase media trabajadora como éxito de las sociedades del siglo xx. El reto del siglo xxi será crear una clase social trabajadora, motivada, llena de valores y, sobre todo, fundamentada en la clase media trabajadora del siglo xx. Crecer a partir de la magnífica base que nos dejan nuestros padres y abuelos servirá para crear, por primera vez, una nueva sociedad sin necesidad de una revolución sangrienta y destructiva.

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