15 jun. 2011

Literatura.

En mis años mozos tuve una particular profesora de Lengua y Literatura. Nunca comprendí que le gustaban mis comentarios y mi forma de escribir, ni que quería que escribiese más y mejor. El tiempo me certifica que algunas profesoras de Literatura se explican mal, al tiempo que confunden mi carácter, mi hábito lector y mi interés por la Literatura.

Por aquellos tiempos, yo era un adolescente hormonizado devorador de tebeos de todo tipo, desde Peanuts hasta Ironman, pasando por los favoritos, a saber: Mafalda, Mortadelo, Tintín y Astérix. Alguien que se desvivía por comprarse la colección especial de Spiderman con dibujo y guión de Todd McFalene, que recuerda de memoria contraseñas de acceso a la TIA, que puede recitar diálogos completos entre Astérix y Obélix o retailas de insultos del Capitán Haddock.

En mis años mozos me animaron a leer "Un capitán de 15 años". Y desde mis 14 años pensé: ¿eran subnormales en aquella época? ¿Que haría Magneto con semejantes individuos? Hasta el mismísimo Capitán Nemo habría cogido al mocoso de Sand y le habría hundido el barco por melifluo.

Con 16 años me obligaron a leer a Sabato y a Hemingway. ¿A mí qué coño me importaba la historia de un viejo subnormal que no es capaz de trocear un pez y subirlo al barco evitando perderlo? Debían pensar que una generación criada delante del televisor con mierdas diseñadas por los follagatos que ahora me atormentan con sus ordenadores disfrutarían con semajantes mierdas literarias.

Releía los pocos cómics de calidad que conseguía y recopilaba colecciones de superhéroes como La patrulla X mientras, ya con 17 añitos, esta señora me obligaba a leer a Pérez Galdós y su puto "Tormento" (qué título tan bien puesto). No, no y no. Desde entonces no había vuelto a coger un solo libro de los grandes literatos españoles. La mayoría de novelas que han pasado por mis manos desde entonces son asesinatos y robos.

Pero esta semana, 17 años depués, he vuelto a coger una obra de Galdós animado por mi progenitor A, que ha llenado de Episodios Nacionales su libro electrónico. Trafalgar. Pensaba que siendo una novela sobre una de las grandes batallas navales me animaría a volver a coger un libro de los grandes clasicos obligados. Y tan obligados, si no me obligan a leerla, quemaría toda editorial que se atreviera a imprimirlo.

Ahora que me siento todos los días a escribir un poquito, pienso si en el fondo logró su objetivo. Al menos me dejó una anécdota que contar. Recuerdo aquella señora sentada con mi comentario de texto en las manos diciendo alargando las palabras con voz dejada y susurrante: "Sr. Cukecito, por favor... este comentario es... este comentario es... UNA MIERDA". Carcajada general de la clase mientras yo leía a Guareschi.

3 comentarios:

joselu dijo...

jo, no sabes como te entiendo.... profes que se empeñaban en que leyeses a cervantes, gongora y garcilaso, cuando lo que a ti te hacia ilusion era leer a salgari, dumas y stevenson.... nuestro sistema mas que fomentar la literatura, lo que hace es aborrecerla...

Cuke dijo...

Lo peor es ver a las nuevas generaciones sufriendo el mismo maltrato.

Anónimo dijo...

Yo siempre echaré de menos unos libros de lecturas que teníamos en EGB que para mi fueron perfectos para iniciarme en la literatura. Eran los libros SENDA de Lectura. Extractos de diferentes obras, artículos, ensayos, teatro... Un poco de todo para abrir boca.
Precisamente, el primer episodio de los Ep Nacionales de Galdós lo leí ahí. El caso es que en la enseñanza en España el principal problema desde la transición es precisamente enseñar a enseñar al docente.
Hemos arrastrado el complejo de joven democracia anulando todo lo bueno del sistema antiguo de enseñanza. En nuestra democracia ha habido nos e cuantas leyes generales de educación....

En fin, que de todo aquello... todo esto tenemos

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