14 jun. 2011

Dicen que no es normal.


Pues miren vuestras mercedes que hará más de una década, aquí un servidor y sus malvados secuaces se dedicaron a eso que ahora llaman voluntariado y ya veíamos señores de mediana edad mendigando. Por aquellos tiempos lo llamabamos ayudar y no nos teníamos que ir muy lejos. Sólo teníamos que ir dos manzanas más arriba de nuestras casas y no, no vivo en un barrio marginal (según googlemaps vivo a 2 minutos del Museo Reina Sofía).

Me parece bien que se de la voz de alarma sobre la pobreza en nuestras calles, pero eso lo llevan haciendo desde hace décadas en Cáritas y diversas asociaciones de ayuda que, por ser de carácter religioso, no eran tomadas en serio por los Modernos. Pueden que estas asociaciones tuvieran un tufo pío a pachuli o a estudiante de Medicina con jersey cuello a la caja pero, al menos lo que yo conocí, ayudaban a muchas familias con verdaderos problemas. Ahora se rasgan las vestiduras aquellos que no tomaban en serio estas cuestiones. Los años han pasado y les ha llegado el momento de ayudar a ellos porque aquellas viejunas pachulientas y los estudiantes de cuello a la caja ahora son ellos mismos. En aquellos tiempos salían en el NODO y estos tienen blogs y páginas web donde publicar lo que han visto.

Cuando vivían nuestros abuelos, que de eso no hace tanto, no había Seguridad Social ni paro, se trabajaba desde que salía el sol hasta que oscurecía, no había PER ni ayudas al campo, no había máquinas cosechadoras ni mano de obra barata. Por no haber, no había ni pan. Por supuesto, no existían las resonancias magnéticas ni las pastillas para dormir que algunos toman como caramelos de forma gratuita gracias a las recetas, que tampoco existían.

En aquellos tiempos los zapatos se arreglaban con cubiertas de rueda de coche usada, los pasteles sobrantes de las panaderías se regalaban a casas de acogida, se apagaban las luces para gastar menos, se usaban batas para andar por casa sin encender la calefacción, se iba andando a hacer la compra, había una bicicleta cada 4 hermanos y se compraba una cartera al niño hasta que llegaba a la universidad y se le compraba un portadocumentos.

No hablo de hace tanto tiempo. Puedes salir a la calle y que algún viejuno te lo cuente en persona. 

Me encabrono cuando me vienen a contar cosas así como si fueran novedades. ¿Es que no habéis hablado con vuestros padres/abuelos?

Para los que vayan a decirme que lo que digo no tiene nada que ver con la indignación, les recuerdo que cada jornada de compras en coche, cada viaje en avión a Londres, el ordenador 24 horas al día descargando música, las ventanas abiertas en invierno, el aire acondicinado en verano, las llamadas de una hora y cambiar de móvil cada 6 meses, los apartamentos en la playa con jardín y piscina, los restos de comida que tiramos a la basura y los trozos de pizza que no nos comemos son lujos que hay que pagar. 

Porque todo indica que "tenemos que ahorrar, que durito a durito se hace un milloncito", para que cuando las cosas vengan mal dadas, tengamos algún ahorrillo para ir tirando. Y este consejo me lo dio mi abuela Coren hace más de una década.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Su frase era: "un grano no hace granero, pero ayuda al compañero"

Loft

Cuke dijo...

Eso decís, pero nunca se lo escuché.

Anónimo dijo...

Es que tuvo muchas:

- "en el bombo está" por la lotería de Navidad
- "no escatimes el trabajo"
- " te he dicho repetidas veces" y otras

Loft