26 may. 2011

Estadísticas.

Un secreto inconfesable, un vicio oculto y que no sé por qué lo voy a descubrir. Me da mucha vergüenza: me gustan las estadísticas. Supongo que es algo inconsciente, memoria extraña que te recuerda diálogos de películas americanas en las que hablan de jomrans y de los cromos de jugadores de béisbol. Horas de juego frente a una pantalla de ordenador al que vencía usando hojas de cálculo (sin saber bien lo que eran). Y horas de trabajo frente a un ordenador para obtener datos absurdos de distribución urbanística.

Las imágenes que voy a presentar están basadas en los datos electorales que tiene el Ministerio del Interior en su página web. No hay modificación alguna y estaré encantado de enviar por correo las hojas de cálculo usadas para su revisión, uso y disfrute. Habrá diferencias respecto a los resultados electorales porque
ESTE ANÁLISIS SE BASA EN VOTOS TOTALES
y todo el texto se basa en votos y porcentajes en valores totales. Estos valores no son válidos a efectos de asignación de escaños, cuya asignación está determinada por el Sistema D'Hondt y el número de representantes por regiones.

Habrá quien haga una lectura partidista de mis intenciones. Nada de eso. Cada uno que haga la lectura que quiera de los resultados obtenidos en estas elecciones. 1, 2, 3, 4, 5, por poner algunos ejemplos, y 6, como magnífico trabajo de infografía.

Yo me he divertido haciendo dibujitos y gráficas. Y de ellos pienso que:


  1. La afirmación categórica partido mayoritario es totalmente falsa. El partido más votado en España ha sido el PSOE en 2004 con 11,29 millones de votos. Esto representaba entonces al 24,97% de los censados en España. Es decir, con los mejores resultados electorales (otra vez el PSOE en 1982 con el 26,99%), los partidos más votados representan sólo a la cuarta parte de la población residente en las Batuecas.
  2. Del mismo modo, se tira por la borda esa bonita gráfica que ronda por la web diciendo que la abstención es mayoritaria. La máxima abstención, conjuntamente con los votos nulos y en blanco, fue en 1999 y no superó el 33%. Esto es un tercio de la población, por tanto son minoría frente a los votantes.
  3. Y, lógicamente, que los partidos minoritarios que deberían haberse beneficiado de las acampadas han tenido un repunte, pero que el verdadero efecto de su llamamiento ha sido mínimo. Juntando a IU, partidos minoritarios, localistas y nacionalistas (excluyendo a CiU que estaba vetado por #nolesvotes) los resultados les dan un discreto 14,59% de la población, cifra inferior al 15,45% obtenido por las mismas coaliciones en 1995 o muy similar al 11,53% de 2007.  Es decir, que el llamamiento ha sido un poco escaso en valores reales de población.
Los más técnicos me dirán que los cálculos se deben hacer sobre el total de votos, no sobre el censo total de habitantes. Pues sí, tendrá razón el que así hable, pero los indignados hablan de movimiento social, movilización total y cordero pascual. Por tanto, hago la medición a nivel social contando con todos: jóvenes, niños, votantes e inmigrantes, que también viven aquí y muchos no pueden votar.

Pero bueno, también me he molestado en analizar los votos entre el censo de votantes. Y las afirmaciones antes realizadas no se ven afectadas en absoluto, lo que refuerza mis tesis: los partidos ganadores son elegidos por la minoría más grande, la abstención es inferior al número de votantes totales y la repercusión social real del movimiento acampado no alcanza máximos ni llega a variar la intención de voto ni un 5% respecto a elecciones anteriores (recuerdo que sólo calculo en relación a los votos).



Pero esta segunda parte del análisis nos da nuevos datos:
  1. La mayor abstención en comicios regionales. Me parece raro pensar que a la gente le importa menos quién gobierne sus pueblos o ciudades que el país, pero así es.
  2. La relación inversamente proporcional entre abstención y partidos minoritarios.
  3. La diferencia de votos entre elecciones generales y autonómicas obtenidos por partidos minoritarios. Ojo, que hablo de hasta 3 millones de votos de diferencia. Algo así como si no confiaran en pequeños partidos para el gobierno.
De este modo, si separamos los resultados electorales y dejamos los resultados de elecciones generales vemos que:
    1. La misma relación inversamente proporcional entre los votos al PSOE y la abstención en elecciones generales. Lo que comentaba en entradas anteriores y que intuía, se demuestra. Al PSOE le interesa la movilización, los desinteresados tienen tendencia a votarles.
    2. Que ningún partido nacionalista consigue más del 5% de los votos totales emitidos en las Batuecas, lo que debería reducir su número de escaños en el Parlamento. Que todos dependamos de las reivindicaciones nacionalistas de unos señores elegidos por menos de un 5% de los votos no es de recibo.
    Y para que no se diga, he hecho una evaluación porcentual de los votos sobre el total de votos válidos emitidos que es lo más próximo al resultado electoral sin aplicar las mencionadas normas: 


    1. Los partidos mayoritarios no suelen superar el 45% de los votos totales y se consideran mayoría absoluta. Esto refuerza la idea de modificar el actual sistema, que no termina de representar la intención real de los votantes y que obligaría siempre a gobernar de manera más consensuada, evitando bandazos como los de las últimas 4 leyes de educación.
    2. Los nacionalistas mantienen un flujo de votos muy constante.
    3. Como he comentado antes y a diferencia de los descrito en el punto anterior, los partidos locales minoritarios tienen una diferencia de hasta 3 millones de votos entre elecciones generales y autonómicas. ¿Dónde van esos votos? Pues a PP y PSOE, mientras que, como ya he dicho, IU y nacionalistas mantienen niveles bastante estables de votos. Esto nos indica que #nolesvotes debería trabajar más en este tema para evitar la fluctuación de votos minoritarios antes comentada.
    4. Por último, destacar que el PSOE ha tenido el peor resultado electoral (en términos porcentuales de votos) desde 1977. Es decir, el mayor desastre electoral. Y no es achacable a la crisis, porque ya han vivido varias y nunca habían perdido tantos votos. El castigo es para el equipo Circunflejo, que debería desaparecer. Esto abre el debate de las listas electorales abiertas. ¿Abría perdido menos votos el PSOE si los electores hubieran podido elegir a sus candidatos?
    5. Indudablemente las elecciones las ha perdido el PSOE y no las ha ganado el PP, que ha mantenido un porcentaje de votos bastante similar a anteriores elecciones. Esto debería ser un toque de atención en la calle Génova, que parece que hayan ganado el Mundial y sólo se han limitado a esperar la caída del primero.
    Espero que con todo esto, la directiva del PSOE se vaya a la mierda y no vuelvan a pisar un órgano de gobierno en sus vidas. Espero que Circunflejo haya captado el mensaje de los votantes y desaparezca con todas sus chorradas neoprogres por su León natal, de donde nunca debió salir. Y, a ser posible, que se vayan con él Pajín y sus amigas.

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