4 abr. 2011

Menos es más.

Mi amigo Mike me ha regalado un comic-book sobre arquitectura. Se llama Yes is more, editado por Taschen y realizado por el estudio BIG (del que hablaré más adelante). Para los arquitectos resultará poco profundo, para los sesudos lectores, demasiado liviano, para el lector de comics, absurdo. Porque ni es un libro de arquitectura, ni es una disertación ni un cómic.

Es un ejercicio de reflexión sobre la arquitectura con aspecto de cómic. Y me gusta porque ni es tan aburrido como un libro de arquitectura, ni tan insoportable como una reflexión ni fantástico como un cómic.

Yes is more es una especie de comic que explica a través de fotomontajes y dibujos, organizados en viñetas cómo se resuelve un proyecto. También explica las soluciones y puntos de vista que darían diferentes propuetas.

El libro comienza explicando la evolución del famoso lema de Mies van der Rohe.
  1. Less is more.
  2. Less is a bore.
  3. I'm a whore.
  4. More and more, more is more.
  5. Yes is more.
  1. Menos es más. Mies establece desde muy pronto los principios en los que se basaría la arquitectura moderna en dos proyectos no realizados de rascacielos de cristal (1 y 2). Estos son: la rotura de la caja, la ausencia de ornamentos, la funcionalidad estética y las líneas puras.
  2. Menos es aburrido. La rompedora propuesta de Mies resulta dura en el desarrollo de las ciudades y edificios, que poco a poco van perdiendo identidad. En ese momento (psicotrópica época de excesos éticos y estéticos), Robert Ventury propone una nueva versión del lema y apunta que la forma debe dar significado al edificio. Algo así como que una casa tiene que parececer una casa y una pizzería parecer una pizzería, otorgándole al edificio la posibilidad de expresarse a través de sus formas.
  3. Soy una puta. El mensaje real era un poco más largo, pero resume lo que Philip Johnson quiso transmitir. La ausencia de valores ha llevado a la arquitectura a una pérdida de identidad y significado. Los proyectos pueden estar en Vallecas o en Nueva York (David dixit, como se puede escuchar en mi Viaje al Norte), da igual, todo vale si el cliente está contento. Producir edificios en serie, eso sí, firmados por grandes arquitectos. Ahí tenemos el ejemplo de Jean Nouvel con sus tres mierdas: el Museo Reina Sofía, cuya ampliación no tiene ninguna lógica, pero cumple con su papel de maravillosa cornisa firmada por él; el Hotel Puerta de América, colocado como si estuviéramos jugando al Monopoly; y la Torre Agbar, un pepinillo de colores sin gracia. O las copimierdas de Gehry, que más que edificios parecen un pasatiempos de buscar diferencias. Museo Guggenheim de Bilbao, Sala de Conciertos Walt Disney de Los Ángeles, Museo de Arte Frederick Weisman de Minneapolis... ni una pizca de originalidad en los diseños, ni una adaptación del proyecto al entorno. Parece un copia y pega del proyecto. Yo hubiera dicho: more of the same, más de lo mismo.
  4. Más y más, más es más. Rem Koolhaas retoma la antigua función del arquitecto como ideador, como idealista, como creador. Sus múltiples libros dan una idea del arquitecto que quiere ser, siguiendo la estela de grandes maestros como Louis I. Kahn, que fue profesor antes que arquitecto de prestigio. Personalmente me parece el mejor arquitecto de la actualidad (con permiso de Rogers y Foster) porque ha renovado el ideario moderno retornando a la cuestiones iniciales y ha dado una nueva respuesta. Rem Koolhaas volvió al dilema del edificio "caja" y dio una nueva respuesta reinventando la caja. 
  5. Sí es más. El danés Bjarke Ingels fundó BIG bajo este lema (molona página web del estudio), la afirmación, el positivismo, las nuevas posibilidades de un nuevo mundo globalizado con las nuevas tecnologías. Y buscando nuevas propuestas, esperamos que dentro de unos años sea uno de los grandes. El tiempo dirá.
Gracias Mike.

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