26 abr. 2011

Ideas de bombero #1.

Estimada Excma. Sra. Dª Esperanza Aguirre Gil de Biedma:

Escribo esta entrada a su nombre como responsable de la Comunidad Autónoma de Madrid y, por tanto, de lo que el Domingo de Resurrección me aconteció.

Si tiene el gusto de leer esta bitácora, descubrirá que mi alterego se dedica a desfacer entuertos en ordenadores de viejunos y pititas. Como los malvados viruses informáticos y las cocacolas de los niños no descansan, me veo obligado a trabajar también en días festivos tan señalados como un Domingo de Resurrección. Pero la libertad de horarios comerciales en nuestra Comunidad no es el motivo por el que me dirijo a Vd.

Dicha libertad de horarios hace que un domingo cualquiera, tiendas y centros comerciales permanezcan abiertos de 10 a 22 horas. Como es lógico pensar, para que un local esté abierto a las 10 de la mañana, el personal deberá llegar al menos 30 minutos antes de la hora de apertura. En caso de tener que preparar la tienda, se dará el caso de que el personal llegará al menos un par de horas antes, lo que significa llegar al puesto de trabajo de 8 a 9 de la mañana de un domingo cualquiera. Igualmente, el personal de cierre se toma su tiempo para, una vez despedido el último cliente, cerrar y recoger el material tras la jornada. Esto significa salir media hora después del horario de cierre. Pero los horarios laborales tampoco son el motivo de mi escrito.

Trabajar un domingo no es agradable, tampoco es un trauma, pero entiendo que aquellos que tienen hijos y familia prefieran pasar la jornada en casa con los suyos. Hay que entender que nuestro trabajo no es el de un médico ni el de un bombero. Ni cobramos guardias ni sentimos que nuestro trabajo sea una verdadera necesidad, por lo que resulta muy desagradable. Permanecer a la espera de que venga una señora de Toledo porque no le funciona el Interné resulta muy violento sabiendo que podrías estar tomando torrijas de la abuela. Si visita mis Historias Increíbles, leerá algunos casos de clientes en este tipo de jornadas, dignos de cadena perpetua. Pero tampoco este es el motivo de escribir dirigiéndome a Vd.

Las zonas comerciales no disponen de espacio suficiente para albergar los vehículos privados de empleados, visitantes y demás. El alquiler de una plaza de aparcamiento sería absurdo por su coste y encontrar aparcamiento en calles cercanas, misión imposible. Por otra parte, la organización de actividades que cortan Madrid en días festivos hacen inviable el uso de transporte privado. Celebraciones como el día de la bicicleta, de la maratón, el cáncer, la mujer, las Fuerzas Armadas, los partidos de fútbol, el centenerio de la Gran Vía, la trashumancia, VivAmérica, la noche en blanco, la noche de los museos, Madrid 20xx y demás celebraciones, así como múltiples manifestaciones impiden circular en festivo con normalidad. Pero la imposibilidad de usar mi vehículo particular tampoco me motiva.

Además, la felicito por el maravilloso desarrollo de las infraestructuras de transporte en la Comunidad. Es una maravilla el desarrollo que están teniendo metro, cercanías y autobuses. Fantástico el servicio de Buhometro que permite volver a casa con comodidad las noches de fiesta. La felicito por su trabajo en el desarrollo de dichas infraestructuras y le informo del uso diario que hago de ellas, dejando mi coche en casa meses sin usar. De hecho he ido a varias bodas y bautizos en metro, incluso iría a mi propia boda en metro como gesto práctico y ecológico. Y aquí está el motivo de mi alegato.

A diario hago el mismo trayecto: un autobús y dos metros (1 transbordo). Ida y vuelta. 30 minutos de ida y 45 de vuelta de media. Esto sería maravilloso si el servicio siempre fuera igual de regular. Pero el Domingo de Resurrección no. Y el resto de domingos, tampoco. El mismo trayecto, a la misma hora, en festivo cuadriplica la duración del trayecto de ida y duplica el de vuelta: 120 minutos (dos horas) de ida y 90 minutos (hora y media) de vuelta.

Sabiendo que tengo que llegar a las 9:30 a mi puesto de trabajo, significa levantarme a las 6:30 y salir de casa a las 7:30 de la mañana del Domingo de Resurrección. Dejo de lado mi costumbre de ir a misa en domingo para cagarme en los cuernos del minotauro que afirme que es necesario liberalizar los horarios comerciales, que hay que poner más autobuses para que los ninis vuelvan a casa después de una noche de borrachera y no piensa en poner más metros a las putas 7 de la mañana de un puto Domingo de Resurrección.

Disculpe el lenguaje soez de este último párrafo, pero cuando sales de trabajar a las 22:30 del Sábado Santo, vas en metro rodeado de botelloneros, vuelves a casa en un autobús lleno de borrachos que casi te vomitan y, a la mañana siguiente, te levantas para ir a trabajar dos horas antes de lo habitual porque el transporte público no tiene la misma frecuencia los domingos, te enfadas. Y mucho.

Doña Esperanza, si su equipo piensa en ampliar los horarios comerciales, le ruego encarecidamente que también piense en mojorar la frecuencia de los transportes públicos en las mismas jornadas. Si los que salen de fiesta por la noche tienen derecho a un servicio especial nocturno, los que trabajamos los festivos por la mañana, también.

Los que trabajamos durante los fines de semana se lo agradeceremos (con votos).

Atentamente,
Cukecito.

Idea de bombero #1: Ampliar los calendarios lectivos y reducir los servicios públicos esos mismos días.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Si a tu boda vas a ir en metro, yo te acompaño. Un tal Pepe va y se apunta. Me juego esta

Loft

Cuke dijo...

No sé que diría la Madrina...
Oye, pero qué globo me pillé el Domingo... y unos argentinos que tenían que llegar a Barajas también.