24 mar. 2011

La Ciencia y el Tiempo siempre desemascaran a los tontos.

Resulta que en Londres hay unas Universidades donde se dedican a estudiar y no a perseguir Católicos. Allí, un grupo de economistas han investigado la caída de las ventas de las empresas discográficas y han dictaminado, datos en mano y por el método científico, que las descargas de Internet no afectan al mercado discográfico. ¡¡TOMA CASTAÑA!!

Quede claro que estos señores no son defensores de grupos piratas, ni contrarios a la Ley Sinde (que allí no ha llegado) y sólo (ni más ni menos) son economistas de una prestigiosa escuela de economía como la de la capital inglesa.

Dicho documento, de 18 páginas en la versión para tonticos como yo, explica en inglés los motivos que han llevado a tan sesudos señores a  afirmar joyas como las que siguen:
  1. Un 80% del descenso de las ventas en 2010 se debe a la venta de Singles, no de discos completos. Lo que indica que los clientes están hasta el gorro de canciones de relleno y se quedan con la única canción potable del disco. ¡Ay Donés, que te hemos pillado!
  2. A partir de principios de siglo, la crisis es el principal motivo por el que el público no compra discos aun no disponiendo de medios para descargar de Internet. Es decir, no compran discos porque no quieren o no pueden. Esto ha supuesto un 40% del descenso de compra.
  3. Por último, estos mismos economistas advierten del aumento de negocio que supondrá el Streaming cuando Europa del Este, Asia y el Norte de África comiencen a disponer de tecnología de conexión. Gracias a este crecimiento, estas empresas podrían recuperarse económicamente a través de este nuevo mercado.
Mientras las empresas discográficas (y Rosario Flores) se quejan, os recuerdo la historia de aquel gigante del alquiler de películas llamado Blockbuster que se ha declarado en quiebra. Esta misma empresa, en el año 2000 tuvo la oportunidad de comprar Netflix por 50 millones y ahora, diez años después, la misma empresa cuesta 8500 millones de dólares.

Mi reflexión: La cerrazón, la costumbre y/o negarse a cambiar su sistema de distribución les llevó a la quiebra, mientras que la inversión en el desarrollo de una nueva plataforma de mercado habría salvado Blockbuster, cambiando su modelo de negocio y adaptándolo a las nuevas tecnologías. 

Si yo hubiera sido accionista de Blockbuster, ahora mismo estaría en el juzgado demandando por incompetencia al consejo de administración de la empresa y obligándoles a devolver su magnífico sueldo.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Yo no compro ni compraré música por dos motivos, de distinto peso:
- el precio
- ¡¡¡ es que no me gusta nada de lo que hay !!!

Decía Phil Collins que nadie le iba a echar de menos... yo si... estoy esperando que alguien supere THE WAY WE WALK. Ni siquiera U2 se salva de la quema de meter canciones de relleno..

LOFT buscando chaqué