18 mar. 2011

Infoxicación.

Hace mucho que no hablo de publicidad y quiero compartir dos anuncios que me han gustado por diferentes motivos y que ha dado la casualidad de vender el mismo tipo de producto: coches.

El primero es una agradable historia familiar, tal vez demasido focalizada en las generaciones de los 60 y 70, pero que ha atraído a generaciones posteriores y que ha sido muy rentable gracias a una muy bien organizada campaña mercadotécnica viral que tuvo como momento estelar la SuperBowl de este año.



Por otro lado está una interesante campaña de Mercedes que, si bien no ha acertado con la estética, verdaderamente ha dado en el clavo con el término Inforxicación, que pronto estará en boca de todos sus posibles clientes.

Y me ha gustado por el término: Inforxicación. Hace unos días publiqué en otro blog un comentario sobre un documental sobre la nueva generación de nativos digitales y leí un interesante artículo sobre la cantidad de información que hay en el mundo.

Hace tiempo hablé con una profesora de la universidad sobre la dificultad a la que progresivamente iría enfrentandose con el paso de las generaciones debido a la exposición diaria a información a la nos vemos sometidos. En aquella ocasión utilicé el cine como ejemplo, pero hoy quiero utilizar el ejemplo de las series.

Comparemos dos series policíacas como puedan ser Colombo y Se ha escrito un crimen, frente a Monk y Bones. Dejemos de un lado la estética, los modelos estereotípicos de los personajes y la violencia mostrada, así como los presupuestos y la falta de medios, centréndonos en el seguidor y los guiones.

El seguidor de Colombo se conformaba con leer en la TP la sinopsis y la hora a la que empezaba, mientras que ahora el seguidor de Monk conoce la biografía de los actores, la banda sonora, las dificultades del rodaje e, incluso, son capaces de lograr cambios en el guión.

Las antiguas series como Se ha escrito un crímen mantenían un único hilo argumental bastante plano centrado en la resolución del caso, mientras que Bones resuelve un caso en cada capítulo, cada personaje desarrolla su propia historia a lo largo de la temporada y se resuelve un caso a largo plazo en segundo plano.

Por si fuera poco, los seguidores disfrutan y son capaces de seguir tramas formadas por varios capítulos en los que personajes y tramas convergen con los de otras series. Así es como se crearon algunos de los capítulos más seguidos de la saga CSI.

Aún hay más, porque en ocasiones la serie es capaz de desarrollarse en tiempo real y mostrando diferetes situaciones que se dan de forma paralela, de modo que el espectador sigue la trama desde diferentes puntos de vista.

Colombo aparecía en pantalla después de que, al principio de cada capítulo, se hubiera mostrado la realización del crimen de modo que el espectador fuera siguiendo la investigación. Perry Mason explicaba cada paso que daba, mientras la Sra. Fletcher vivía en un extraño déjà vu, donde cada día ayudaba a resolver un asesinato rodeada de calcados personajes. Imposible perderse. 

Hoy en día, en cambio, las actuales series muestran hasta el más mínimo detalle de la investigación, de modo que usar un espectrómetro de masas, el luminol o realizar un frotis está al alcance de cualquier seguidor.

Al mismo tiempo veo estas situaciones y entiendo que cada vez la gente está más entrenada en la recepción de información, pero no así en la retentiva. Conocemos más cosas pero las entendemos menos. Cada vez requerimos mayor cantidad de información pero al mismo tiempo nos cuesta más recordarla, de modo que olvidamos un número de teléfono porque hemos abandonado los ejercicios memorísticos diarios de antaño.

 Ya no necesitamos la imaginación para ver a los dinosaurios corriendo, el aspecto de un virus o los anillos de Saturno. Recreaciones infográficas, modelados tridimensionales y efectos especiales se encargan de ello. Ya no necesitamos la imaginación para planear una estafa, seguro que en un capítulo de Ley y Orden (en sus más de 20 temporadas) describen con pelos y señales el modo de realizarla.

Y luego leo en otro artículo que el exceso de estimulación está provoca ansiedad... A ver que nos cuenta el Sr. Punset el fin de semana que viene sobre este tema, que no soy capaz de llegar a ninguna conclusión.

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