30 nov. 2010

Arquitectura sostenible II.

Bien, como íbamos diciendo cuando nos interrumpieron, la arquitectura actual se mueve en dos ámbitos: la pequeña vivienda autosuficiente con menor huella ecológica o la gran estructura eficiente que deje más espacios libres en las grandes urbes. ¿Ambas soluciones son ecológicas y sostenibles? ¿Cuál será el futuro? ¿Pequeñas viviendas ecológicas o grandes rascacielos eficaces?

En Madrid se han reunido estos días para hablar sobre la arquitectura en altura gracias a una gran empresa de cerramientos, y este verano tuvimos la posibilidad de visitar en la misma ciudad el Solar Decathlon. En mi opinión, hay tres factores claves para el urbanismo del futuro, que marcaré con "asterísticos" y comentaré al final.

Para empezar, tengamos en cuenta los siguentes factores de desarrollo:
Habitabilidad: servicios públicos, higiene, seguridad y empleo.
Localización: climatología y paisaje de nuestro gusto.

A día de hoy, los servicios públicos son (casi) iguales en cualquier lugar, y la masificación existente en las grandes urbes reduce su interés. El menor índice de criminalidad en pequeñas localidades y sus bajos impuestos hacen de los pequeños núcleos urbanos un lugar ideal para vivir.

Así pues, si la economía lo permite, continuarán mejorando las infraestructuras de transporte y de telecomunicaciones (**) de modo que el futuro estará en los pequeños núcleos urbanos.

¿Y por qué siguen creciendo las ciudades? Porque generan trabajo y la gente se va a vivir donde más posibilidades de trabajo tienen, olvidándose de los factores de habitabilidad antes mencionados. Ahora bien, en los países desarrollados determinados trabajos (*) sólo son aceptados por población inmigrante de países en vías de desarrollo que viven en zonas urbanas degradadas (***) mientras la población con más recursos económicos viven en el centro más exclusivo de las ciudades o en zonas residenciales en las afueras rodeados de jardines.

Resumo: la gente elige dónde quiere vivir según (por orden de prioridad) las oportunidades laborales, los servicios públicos y la calidad del entorno.

* El trabajo será determinante en el desarrollo urbano del futuro. Así como en Asia los salvajes movimientos migratorios en busca de trabajo han provocado el desarrollo de tecnologías de costrucción ultra rápida, el modo de vida también ha cambiado y la población es capaz de vivir en módulos habitables mínimos. En algún caso se podrían importar algunos de estos modelos constructivos, pero no sería la pauta. Así pues, las urbes del futuro se construirán según su productividad y mercado laboral.

** Según el modelo de vida occidental europeo, parece imposible mejorar los costes de fabricación y de producción asiáticos, de modo que sólo nos queda mejorar nuestra productividad. Dicha mejora pasa por la reducción de los tiempos y costes de transporte, así como de la eficacia, del tiempo de respuesta y de la adaptabilidad de nuestro personal.

Dos ejemplos:
a. Cada empleado (en una gran ciudad) pierde de media 1,25 horas diarias en ir y volver a su puesto de trabajo. Son 6,25 horas semanales (casi una jornada) no sólo perdidas, además son estresantes debido a las molestias derivadas del transporte, reduciendo la productividad. Además, hay que sumar los costes del transporte diario, que aún reduciéndolos con programas de vehículo compartido y transporte público, son costes añadidos que reducen la productividad a casi una jornada completa por semana.
b. Un ingeniero especializadísimo en tornillos, y cuya formación ha costado un dineral, trabaja en Tuercahood. Compra una casa cerca de su trabajo y forma una familia. Muy difílmente este ingeniero va a aceptar trasladarse (teniendo una hipoteca) para montar una sucursal, por lo que la empresa tiene que gastar más dinero en formar a otro ingeniero tornillero, lo que supone un gasto adicional por la falta de adaptación del personal.

*** Estos extraños movimientos migratorios en base a las hipotecas, provocan que determinadas zonas urbanas cambien de aspecto sin criterio de modo que donde antes había un cine, ahora hay una tienda de ropa; donde antes había campo, ahora hay un centro de ocio con un cine gigante; donde antes vivía la familia del embajador, ahora viven 25 familias de inmigrantes en condiciones precarias. Así, se devalúan y forman barrios marginales en las grandes ciudades donde, de repente, aparecen torres gigantes (construcción en altura) y barrios (incluso pueblos) residenciales periféricos de baja altura (viviendas unifamiliares).

Todo ese gasto tenderá a desaparecer en los próximos años para favorecer la productividad y la eficacia. Los empleados tendrán que reducir los costes de vida y, por tanto, el coste de su vivienda de manera que se fomentará el teletrabajo y los servicios online se multiplicarán. Desde telefonistas a ingenieras trabajarán desde casa sin dejar a sus hijos al cuidado de otros y harán la compra por internet sin perder tiempo yendo y viniendo de centros comerciales. La cercanía a los centros de producción reducirá el coste de los alimentos y el uso de conservantes, así como un menor aumento de precio de intermediarios, llegando el beneficio más fácilmente al productor.

No hablo de ciencia ficción, hablo de enfermos que piden hora en el médico por teléfono, telefonistas que cogen el teléfono en otro país, secretarias que organizan la agenda del médico desde casa, médicos que hacen transferencias bancarias desde el hospital, hospitales que envían los informes por correo electrónico, economistas que visitan la oficina una vez a la semana, carniceros que te permiten hacer la compra por correo electrónico, billetes de tren sin ir a la estación y esperar colas, transferencias bancarias sin pisar el banco, solicitud de documentos oficiales por oficinas virtuales evitando tener que ver la cara del funcionarios de turno, los alumnos estudiando desde casa o compatibilizando fácilmente estudios y trabajo, distribución digital de contenidos evitando el almacenamiento y coste por copia y distribución...

El futuro es de las pequeñas viviendas autosuficientes y ecologícas, baratas y que se puedan instalar en cualquier lugar de modo que podamos abandonar las grandes ciudades y vivir en entornos más baratos y agradables, al tiempo que reduzcamos nuestra huella ecológica, seamos más eficientes en el trabajo pudiendo disfrutar de más tiempo libre, eliminando en parte los problemas derivados de la ausencia en el hogar familiar.
Las megatorres quedarán para ricos que quieran llevar un modo de vida Paris, donde todos los días son Nochevieja.

3 comentarios:

josleu dijo...

no veo nada claro lo del teletrabajo a gran escala. aparte de currar, en la oficina tb te relacionas con semejantes, charlas, etc. algunos incluso ligan (o al menos, lo intentan). si les mandan a trabajar a casa, se perderia toda esa relacion social, estarina 8 horas en su casa y no hablarian con nadie, aparte de su pareja (si la tuviesen y se soportasen todo el dia juntos)



por cierto, se te ha colado un "deribados" al final del post

Cuke dijo...

Por supuesto que las relaciones laborales son interesantes, pero reducen la productividad (que es lo que le mola a la empresa).

Por otro lado, si gracias a la falta de interrupciones terminas tu trabajo en 5 horas, tienes 3 horas extras para quedar con los colegas y tomar unas cañas.

Gracias por la corrección, me temo que deriba de terminar los artículos más allá de las 3...
¡¡Gracias Joselu!!

joselu dijo...

la verdad es que es un tema amplisimo, pero yo no afirmaria tan rotudamente que las relaciones laborales reducen la productividad.
si el trabajo de cada uno es independiente del resto, te lo puedo comprar, xo a poco q trabajes en grupo, si la gente no interactua entre si es mucho mas complicado hacer equipo... y un buen equipo cohesionado, con un objetivo comun, etc, generalmente es mucho mas efectivo/productivo que un grupo de trabajadores muy buenos individualmente, pero que apenas colaboran lo minimo (y conocemos unos cuantos ejemplos futboleros que lo evidencian claramente)