28 oct. 2010

La más increíble de las Historias Increíbles 2.

Un seguidor de este blog me indica que aquella que denominé como la más increíble de las Historias Increíbles no es ni de lejos la más increíble de las Historias Increíbles.

La aventura a la que se refiere pasó hace mucho y se parece a muchas historias que me han contado ya y la situación no me sorprende demasiado. Incluso he visto a gente pasarlo muy mal, pedirte que te apartes para no hacerte daño y romper algo sólo para pasar la noche en el calabozo. Me resulta algo  muy triste y, tal vez, por eso no incluyera aquella anécdota entre mis aventuras con clientes y lo relacionara más con alguien pasando una mala racha buscando ayuda.

Juzgad vosotros mismos.

Hará unos cuantos años, Cukecito pesaba menos de 100 kilos, era joven e inexperto y pasaba las horas desfaciendo entuertos. Era la hora de la siesta de los últimos días de verano y un hombre muy corpulento se aproximó.

Hombre corpulento que huele a morapio:
- ¿Quién es su "jefer"? -dijo con semblante serio y acento de Europa del Este-.
Cukecito, tierno cual pan de molde sin corteza:
- ¿En qué puedo ayudarle? -contesto intentando ayudar al enorme sujeto-.
Hcqham:
- "Quierro" "hablarr" con su "jefer" -a partir de aquí obviaré el fuerte acento y olor a alcohol-.
C,tcpdmsc:
- Oh, disculpe, espere un momentito. Jefe de Cukecito, -digo al ver pasar a mi jefe cerca- ¿puedes venir a saludar al fornido hombre que me atormenta? 
Jefe de Cukecito:
- Hola, buenas tardes. Soy el jefe de Cukecito.
Hcqham:
- Quiero dinero.
JdC:
- ¿Perdón? -pregunta mi jefe creyendo no haber entendido bien al sujeto-.
Hcqham:
- Quiero dinero o mis amigos vendrán en dos horas y destrozarán todo esto.

Llegados a este punto, mi jefe y yo alucinábamos. Mantuvimos el aplomo y la sonrisa comercial, aunque el sujeto de un bofetón nos podría haber puesto a bailar la Yenka.

JdC:
- Mire, no puedo ayudarle en este asunto, tendrá que hablar con un superior. Si desea venir más tarde para tratar el asunto, le ruego se acerque a Dirección que le atenderán muy gustosamente.
Hcqham:
- Volveré luego.

Muy dignamente el caballero abandonó el establecimiento y no le volvimos a ver. Mi jefe me felicitó por haber aguntado a su lado y nos reímos un rato hablando del tema.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Verdaderamente de cine negro...

pero que sepas que la frase:
"Jefe de Cukecito, -digo al ver pasar a mi jefe cerca- ¿puedes venir a saludar al fornido hombre que me atormenta? "
Casi me mata de risa (ten cuidado que luego lo mismo te piden daños y perjuicios)
BSS

I.

Cuke dijo...

Cada día me piden cosas más raras...
;D