16 oct. 2010

Intensivo.

Que la vida tiene altibajos lo sé de sobra. En mi caso, que es peor que una montaña rusa, he llegado a pasar de un mes trabajando en la playa un par de horitas con todos los gastos pagados, a tener un horario de 9 a 22 horas metido en un almacén pestilente.

Con tanto cambio, mis hábitos varían un montón y sólo mantengo la actitud de gambitero del medio levante español.

Durante los últimos dos meses he pasado la mitad del tiempo trabajando (incluyendo portes, transportes y picaportes), con temporadas de hasta 20 días seguidos trabajando de sol a sol, por lo que he acumulado un montón de Historias Increíbles. Son muchas, pero una se merece una entrada especial, así que os dejo con la intriga hasta la próxima entrega.

A más ver.

No hay comentarios: