29 jul. 2010

Tristeza.

Sólo mi padre me habló hace tiempo de la tristeza. Nunca otra persona me ha enseñado a enfrentarme a ella.

Todo el mundo te habla de la felicidad y de la alegría como sentimientos positivos que hay que incentivar, mientras la melancolía y la tristeza son tachados de negativos y, por tanto deben ser erradicados.

Grave error. 

Ocultar la tristeza con la intención de que nunca nos alcance es tan absurdo como intentar ocultar la muerte. Bien está que no enseñemos a leer a los niños con "La melancólica muerte del niño ostra", que al final el chaval va terminar en plan emo, pero tampoco nos podemos pasar el día con cuentos de final feliz que luego te salen princesas por todas partes.

Hoy he ayudado a mi padre a vaciar su despacho después de 42 años de carrera. 
Hoy se ha despedido de sus compañeros, con los cuales ha compartido más de 20 años de duro trabajo.
Hoy ha sido su último día en ese despacho después de muchos años.

Hemos charlado recordando anécdotas, nos hemos hecho fotos, nos hemos reído pero cuando todos se habían ido, ha sido melancólico y triste, pero he podido verlo y compartirlo. Y sé que a él le ha gustado poder hacerlo conmigo a su lado.

Ayer alguien a quien quiero mucho estaba muy triste. Y lo peor de todo es que no podrá disfrutar como yo de mi tristeza... porque falta alguien.

Hoy no me quiero reír, estoy a gusto con mi tristeza.
Hoy no hablo de progenitores ni de viejunos. 
Hoy hablo de papás.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy hondo, muy bonito, muy bien expresado... tanto que noto un buen pellizco en el corazón. Tristeza por lo que fué y ya nunca mas será. Por lo que se nos ha ido.
Melancolía.


Isabel

Cuke dijo...

Gracias Isa.