1 feb. 2010

Los listos.

 
Aunque el número de tontos es infinito, el de listos también es muy abultado.

Está el listo los cojones, que siempre viene con la solución cuando todo está solucionado; el listo superlisto, que sabe más que los demás pero nunca da una solución práctica o real (suelen ser simpáticos, graciosos y con éxito, pero si analizas bien su forma de actuar, no ofrecen nada); los listos escapistas, que desaparecen en cuanto hay mucho trabajo; el listo con amigos, que podría haberte solucionado el problema al momento llamando a alguno de sus amigos o parientes; el listo con estilo, que siempre tiene que hacer las cosas en plan chulo pa'cagarla; los listos ocupados, que cuando hay un marrón que podrían solucionar con su sapiencia, siempre están ocupados; el listo de opinión, que siempre tiene que opinar dejándote mal; el listo desmoralizante, cuya opinión siempre hunde la moral; el listillo, que ya te lo dijo... El listo cagaditas, que nunca deja de sorprenderte; el listo contable, que siempre sale ganando en los repartos; el listo bocazas, que tiene que comentar metiendo la pata; el listo graciosito, que siempre tiene que hacer algo para estar por encima; el listo cagaprisas, que siempre tiene prisa y asegura que lo haría más rápido.

Pero sin duda alguna, el que más me gusta es el Listo Titulado. El Listo Titulado tiene varios títulos que le acreditan como profesional y tiene un cargo importante. El listo titulado es capaz de no pensar en las dificultades que se tienen en una obra o de poner una pecera de cristal cerrada como marquesina de autobús en Madrid.

El listo titulado siempre se presenta como tal, lo cual se agradece, porque, al igual que Marcial, puedes despedirle con un "ves a la mierda" más rápidamente.

Listo Titulado:
- Hola, buenos días. Mi impresora no funciona -dice despectivamente-.
Cukecito en modo chulapo:
- Hola. Vamos a ver.
LT:
- La compré hace tres meses y ha dejado de funcionar.
Cemc:
- Disculpe, ¿ha cambiado los cartuchos? - pregunto sin malicia al comprobar que la máquina imprime pero con muy poca tinta-.
LT:
- Oiga, tengo dos carreras. A ver si me va a enseñar ahora... -dice molesto eludiendo contestar la pregunta-.
Cemc:
- Mire, le cambio el cartucho pero me lo tendrá que abonar -contesto convencido de que la máquina sufre de sequía y cambiando el cartucho sin que el cliente se de cuenta-.
LT:
- Le digo que no funciona -alza la voz-.
Cemc:
- Ajá. Pues mire, con un cartucho nuevo, imprime -digo mostrando la hoja de prueba-. Son 25 euros.

Viejuna intentando asustarme:
- Mi ordenador no funciona -me dice indignada-.
Cukecito en modo chulapo:
- Describame el problema -contesto vislumbrando que buscan una reparación gratuita o el cambio o devolución después de varios años usando el aparato-.
Via:
- Pues el ordenador no me calienta la leche del desayuno (resumen de la gilipollez que preguntó).
Cemc:
- Eso es porque Vd. no sabe usarlo (resumen de la rápida explicación que di).
Via:
- Me va a decir a mí que no sé usar un ordenador, que soy Catedrática de Matemáticas -levanta la voz intentando amedrentarme-.
Cemc:
- ¿Sí? En la Universidad, yo siempre tuve problemas con el cálculo infinitesimal. ¿Cuál es su especialidad? 
Via:
- Eeeee.
Cemc:
- Si tiene alguna otra duda, no dude en consultarme -me despedí moviendo la cabeza trasmitiendo claramente lo que estaba pensando: Vamos, que lo más cerca que has estado de una cátedra en los últimos 30 años ha sido al pasar con el metro por Ciudad Universitaria-.

Puntualización. En el caso de ser una mujer, a las características antes descritas hay que añadir una de las siguientes: fealdad extrema, permanente actitud despectiva o envidia superlativa.

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