10 jul. 2009

Qué bien se vive cuando se vive bien.

He comenzado una nueva actividad laboral. Es extraño por muchos motivos. Primero porque es una actividad laboral fuera de mi entorno habitual. Tan fuera que me he ido a otra ciudad y no tiene nada que ver con pititas y viejunos. Todo aderezado de playa, sol y mar. Hasta he perdido algo de peso y el efecto fresa y nata me hace más atractivo, si cabe.

Aunque temporal, la experiencia está siendo positiva. Mi madre se sentía incómoda por las condiciones en las que me iba. Algunos de vosotros también teníais vuestras dudas. Tampoco yo lo tenía muy claro, pero decidí seguir los pasos de Jim Carrey en “Yes man” y decir que sí incondicionalmente. Curiosamente esto es totalmente opuesto a las directivas de los consejos de mis amigos de "Aprende a decir NO".

Ya ha pasado la primera semana. Mi compañera de piso es agradable y las condiciones laborales son mucho más que satisfactorias. No tengo muy claro lo que saldrá de aquí ni si las cosas seguirán tan positivas, pero seguiremos adelante.

Literalmente a 300 km/h recorro España escribiendo estas líneas con un montón de cosas en la cabeza. Demasiadas preguntas. A veces la vida va más deprisa que nosotros. No sé si me falta algo que perdí, o, como dice la canción, todavía no he encontrado lo que buscaba, o no sé lo que busco, o no busco donde debo. No lo sé.

Para los freaks amantes de mis peripecias, en la próxima entrega explicaré cómo perder un tren por dos minutos tras salir con quince minutos de tiempo extra y encontrar en mi camino dos accidentes de tráfico. No os lo perdáis.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

encontrarás, encontrarás...

suerte para el nuevo periplo!!!

Anónimo dijo...

Sobrinodos pregunta si le vas a llevar al parque de atracciones de allí

loft