2 jun. 2009

Grandes arquitectos, grandes despilfarros.

Como ya hay otros que comentan las noticias mejor que yo, pues me dedico a lo mío.

Hace años, discutía con mi amigo Josele sobre la calidad del trabajo de un ingeniero. ¿Quién es mejor ingeniero, el señor de Skoda que hace un coche por 6.000 euros o el de Ferrari que hace uno por 1 millón? La discusión duró horas y la pregunta que nos formulamos no obtuvo respuesta hasta que nos preguntamos por la justificación de gastos y los principios de los ascensos en el mundo laboral.

Presuponemos que el ingeniero de Ferrari es el mejor por ser es que maneja el presupuesto más alto, sus coches son caros y siempre da resultados. Los ingenieros de gamas bajas, al mínimo error pierden dinero y son despedidos. Por tanto, consideramos que un ingeniero de Skoda que contase con el mismo presupuesto que Ferrari daría mejores resultados.

El principal motivo, que el sueldo del personal sería menor y la inversión en material y personal sería más eficiente. Más fabricación, menos consumo, más beneficio.

La explicación es tonta y no justifica nada, pero después de años viendo cómo funcionan grandes empresas, no es una teoría absurda. Demasiado alto cargo se preocupa más de justificar su trabajo que de hacerlo bien y tapa a todo aquel que pueda hacerle sombra.

Dirán los entendidos que sus edificios son obras de arte, dirán los arquitectos de todas partes que sus obras son monumentos y lugar de peregrinación para estudiantes de todo el mundo.

Personalmente, creo que las obras de grandes presupuestos deberían ser obras perfectas en lo constructivo, sin lugar a errores. Firmitas y Utilitas que decia Vitrubio. Obligar a que las grandes construcciones justifiquen sus presupuestos, al menos en su funcionalidad y calidad constructiva. Algo así como los aviones, que si un ingeniero aeronático hiciera aviones que no volasen, no tendría trabajo, por muy bonitos que fueran sus aviones.

Así pues, no admito que determinadas construcciones tengan errores. Pues aún así, todos los arquitectos se felicitan unos a otros por sus obras y se alaban por sus logros.

Me gustaría ver al señor Navarro Baldeweg (que es encantador y habla fenomenal) estudiando en la mierda de biblioteca que hizo en la Puerta de Toledo de Madrid. Me encanta el conjunto de edificios, su diseño, sus espacios y demuestra todo lo que enseñaba en la Escuela de Arquitectura, pero no vayas en invierno, cuidado con las escaleras, la luz siempre viene del lado opuesto, goteras a tutiplén (en menos de 10 años) y no vayas al baño si eres xxl. Ahora se queja de que la Comunidad de Madrid le manda a hacer puñetas. Por mucha visita y mucho premio, esa biblioteca es una mierda.

El señor Calatrava ha hecho de sus estructuras un símbolo y hay que felicitarle por ello. Los puentes de Sevilla y Valencia, la Ciudad de las Ciencias... Maravillas, pero su utilidad es reducida, son incómodos y su presupuesto desmesurado (con el presupuesto del puente del Alamillo se podrían construir 10 puentes menos "maravillosos"). Ahora se queja de que le critican y anulan sus proyectos.

Foster, Herzog y de Meuron, Hadid, Koolhas, Moneo, Gehry, Nouvel, Libeskind o Isozaki... ¿Justifican estos apellidos los presupuestos de sus obras?

Pues el tiempo me está dando la razón.

Llegan las vacas flacas y nadie va a pagar por sus firmas. Foster ya ha empezado a cerrar sucursales, Calatrava ya tiene la barba a remojo viendo al alcalde de NY revisando su presupuesto, Gehry ha abandonado el uso de titanio y opta por materiales más baratos...

Los arquitectos modestos, con presupuestos razonables encuentran ahora su espacio para construir. El dinero no sobra en la empresa privada, los recursos son limitados, un presupuesto exagerado puede hacer perder unas elecciones. Nadie se va a arriesgar a pagar millones por la obra de "un gran artista" porque nadie puede justificar un presupuesto de miles de millones como el de Barceló. ¿O sí?

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