8 may. 2009

Los graciosos.

Una de las cualidades humanas que más odio, conjuntamente los pies con el dedo intermedio del pie mucho más largo que el gordo, es la gracia.

La Gracia con mayúscula no, me refiero a la gracia.

Tener un apellido del que se puede hacer un chiste agudiza mucho el sentido del ridículo y del humor. El humor es algo muy complejo e inteligente, por tanto, no está al alcance de todo el mundo. Sí, mi apellido es curioso y fácil de recordar, no hace falta que me lo indiquen, lo tengo desde que nací y ya he convivido con mucho niños que hace mucho tiempo ya tuvieron el ingenio de hacer algún comentario humorístico.

Este humor tan común entre los mortales, ahora da dinero y nutre gran cantidad de programas de televisión y llena salas de cine. Por obra y gracia de las cámaras ocultas, ahora tenemos más graciosos y más periodistas de investigación.

Entre los graciosos, una de las costumbres humanas más divertidas es hacer gamberradas para reírse de la persona "atacada". Pues lo siento, no tiene ni puta gracia. Me gustaría que a los productores y guionistas de tan inteligentes proyectos les sometieran a dichos maltratos a ver si opinaban lo mismo después.

Bueno, al grano, grano. Curiosamente hoy me he encotrado con una broma de cámara oculta muy divertida por lo inverosímil de la idea. ¿Un espejo en el que no te reflejas?

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