29 dic. 2008

Las cosas cambian y es fácil perder lo que no estás buscando.

Me acompaña mi tos en el lecho, voy al baño, me levanto para apagar las luces que mi progenitor b deja encendidas, bebo agua, vuelvo al baño. Con tanto ajetreo no cojo sueño y me pongo música tranquilita. Elijo Simon y Garfunkel.
La pareja canta sobre un viaje y en vez de dormirme, me pongo a pensar en la inocencia perdida. Envidio a mis amigas que creen en las hadas y pienso en el motivo para no hacer lo mismo.

El simbólico viaje de la pareja en busca de América es imposible.
Entre juegos de niños y tartas de manzana comienza el viaje. Pasa el tiempo y, de repente, te encuentras a mitad de camino echando un cigarrillo a medias, medio perdido en campo abierto y cuando te das cuenta ya estás llegando al destino. Viajé buscando América y al llegar... ¿qué encontré?

Recuerdo los viajes del pasado y me gustaría volver a disfrutar, ilusionarme con cada etapa y olvidarme del destino.

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