3 dic. 2008

Incompetentes.

En tiempos de crisis las empresas no contratan refuerzos ni nuevo personal, al tiempo que se evita renovar los contratos al personal temporal. Si además se pueden realizar uno o dos despidos, mejor que mejor. Ya pueden los empleados apretarse el cinturón que tendrán que trabajar más para cubrir las vacantes lo que supone que algunos caigan enfermos y las bajas se multipliquen. De hecho, en cierta empresa de Logística viví situaciones muy curiosas sobre este tema y, en concreto, una muy curiosa sobre los Head-Hunters (HH).

Principios de agosto.
La empresa ha termina el curso con beneficios pero con una plantilla mermada y el equipo de recursos humanos (RRHH) plantea contratar a algunos empleados antes de comenzar el curso. Los HH localizan algunos posibles fichajes. Entre ellos, un posible joven con las mejores referencias. Joven, preparado, inmejorable currículo y lleva un par de años trabajando en una de las mejores empresas inglesas. El inconveniente es su altísima nómina. El director de RRHH habla con el presidente y deciden contratarle.

Finales de agosto.
El director de RRHH hace una propuesta y la empresa inglesa se enfada por el intento de robo de su joven figura. El presidente se tiene que disculpar y el incidente es portada de todos los periódicos de información económica. Tropecientos millones de marketing y publicidad a la basura por las malas formas del director de RRHH.
Los demás empleados propuestos por los HH suben sus honorarios al conocer los pormenores del contrato que habían propuesto al joven figura.

Septiembre, comienza el curso.
El director de RRHH sólo logra una nueva incorporación.

Octubre, se acumula el trabajo.
Lógicamente, con una plantilla con mucho personal antiguo y con muchos años, comienza a acumularse el trabajo. Este exceso de trabajo provoca la pérdida de clientes y contratos.

Noviembre, comienzan las bajas.
El exceso de trabajo comienza a pasar factura entre los empleados y comienzan bajas laborales.

Diciembre, nueva oportunidad de incoporaciones.
Con la mitad de la plantilla de baja, la otra mitad desmotivada, los clientes al rojo vivo y a punto de perder varios contratos.
Llega el jefe de recursos humanos a mi departamento y me dice que ha contratado a un señor que es buenísimo, que cobra un dineral y que está de baja.

Palabrita de blogger que esto me paso hace años en una empresa de logística en Madrid.
Ahora cambiad director de RRHH por Mijatovic, presidente por Calderón, empleados por jugadores, clientes por abonados y contratos por trofeos.

Si esto ocurre en una empresa fuera de nuestras fronteras, el presidente y el director de recursos humanos, por incompetentes, estarían en la puta calle (me encanta Luis Varela) pero aquí no pasa nada, se sigue contratando figuras a precios astronómicos, se impide la promoción interna y los currantes seguimos comiendo mierda. Olé.

Dedicado a mi querido Juan Ignacio, que seguro que está sufriendo mucho.

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