18 sept. 2008

Sal que no sala.

Continuando con mis triulaciones sobre la cocina para uno, fíjate tú que chopocientos años después de que me explicaran la famosa parábola evangélica(Mt 5, 13) me entero de lo que significa. En mi ignorancia, no entendía cómo era posible que la sal (joder, es que es sal) no fuera salada.

Viene un amigo químico y me explica que las sales pueden ser amargas. De acuerdo, pero no creo que a los Apóstoles les dieran un curso acelerado de química inorgánica. La sal a la que nos referimos es sal común o cloruro sodico (NaCl).

Ninguna explicación era de mi agrado. Entendía el significado pero no el origen. Para los antiguos la sal era muy importante, tanto como para llamar salario a la nómina. Hasta los british llaman salero a su nómina. Y pensad en la cantidad de palabras relacionadas con el tema como salao contra soso.

De pronto me encuentro con un revelación, como diría el gran Uffe Bjerre: "hay que aprender a través de nuestros propios sentidos". Llevo una semana con un bote de sal que no sala y estoy hasta el gorro. Puñados enteros y el guiso sale soso. Chupo el dedo impregnado de la puñetera sal y está salada... pero no sala. Como en el parabólico ejemplo, he decidido tirar la sal a la basura harto de comer sin sal (repugnante la tortilla de patatas sin sal).

2 comentarios:

Patch dijo...

Y mientras la tensión subiendo y subiendo :)

Cuke Zapater dijo...

No, soy más bien pachorra pero si te refieres a la tensión sexual... va a ser que no sube nada... mal, muy mal... :-(