17 jun. 2008

Una despedida.

¿Cómo enfrentarse a quien no tiene miedo?
¿Cómo presentarse a quien no alberga maldad?
¿Cómo hablar con quien sólo dice verdad?

Hace más de una década que te conocí. Crecimos juntos, tú tenías diez años y yo apenas había llegado a la mayoría de edad. Gracias a ti aprendí a vivir porque eras un salvaje, un salvaje que devoraba cada minuto que pasaba. Traías de cabeza a tus padres. Nada era inalcanzable ni inabarcable desde tu silla y si lo era, no importaba.
Convivir contigo era recibir una inyección de vida a cada momento, era comerse el mundo, era ser capaz de todo.

Hoy he visto a tus compañeros, a muchos de los cuales no veía desde hacía mucho tiempo. ¡Qué mayores! Pero todos han crecido con tu espíritu y se les veía en los ojos, aunque tristes por tener que despedirse de ti, rebosaban de vida y nos recordaban tu forma de vivir.

Hoy se preguntan los necios: ¿Qué vida era esa?
Una vida de integridad, de verdad, de ganas de vivir, de libertad. Porque a ti, ni te engañaban con falsos ídolos, ni te ataba nada, siquiera ese cascarón algo estopeado del que hoy te has librado. Era lo único que te enfadaba y lo que te hacía humano, de no haber sido por ello hubieras sido un superhombre. Hoy eres más libre. Hoy estás más cerca de todos nosotros.

Hoy tengo el orgullo de llamarme como tú. Esta noche estoy triste pero no importa:

Hoy Madrid se ha vuelto gris y lluvioso porque faltabas tú. Hoy, bienaventurado, verás a Dios. Por derecho propio.

1 comentario:

Marks dijo...

... Porque él no es un ángel. Cuando, según nuestra costumbre, decimos que "tenemos un ángel más en el cielo"... Nos referimos, tal vez no lo sepamos pero es así, a alguien que no ha supuesto mucho en nuestras vidas. Un recién nacido, un bisabuelo muy arrugado... y que automáticamente, por no tener un recuerdo vital, se convierte en un bendito de plastelina; en un "ángel".
Así que no quiero sumarme a decir "tenemos un ángel más en el cielo", Solo por haber vivido en "un cascarón algo estropeado".
Prefiero dudar de como de recta o pura ha sido su vida y saber así que pienso que es un hombre, sin más alas que las que con su vida se haya tejido.
Eso, no es cosa nuestra.