29 may. 2008

Tontos…

Decían los romanos que el número de tontos es infinito pero no intuían que los niveles de estulticia siglos después crecería gracias a las nuevas tecnologías y aquí, en Las Batuecas, hemos evolucionado y mejorado especie significativamente.

Para empezar hemos logrando desbaratar el mito de la rubia tonta confirmando que las morenas también lo son y no contentos con ello hemos creado el clásico de la tonta del bote.

Y no hemos parado tras semejantes azañas y hemos creado nuevos tontos: el tonto la oficina (que trabaja gracias a un buen enchufe), el tonto el ojete (también conocido como tonto el culo o tonto el pijo), el tonto a las tres (que siempre aparece a la misma hora con el mismo problema), el tonto cimas (que entre otras habilidades corre molestando a los ciclistas), el tonto de capirote (que lleva con orgullo su gorrito), el tonto ridículo (que intenta arreglar sus tonterías haciendo otras más grandes), el atontao (que anula su inteligencia a base de consumir estupefacientes y alcohol), el tonto los cojones (que es el tonto más molesto), el tonto de repetición (que constantemente repite los mismo), el tonto con balcones a la calle (orgulloso de demostrar su estupidez), el tonto de clase alta (sin otra cosa que hacer), el tonto de solemnidad (que con mucha seriedad demuestra su condición), el tonto titulado (que se autoengaña pensando que un título le libra de su pesada carga y disimula mostrando indiscriminadamente su título), el tonto desocupado (que no hace otra cosa que molestar y enredar ante su tiempo libre), el tonto diagnosticado (que es el único que sabe que es tonto e intenta pasar desapercibido), el tonto de importación y el tonto que le imita (también importamos tontos e imitamos su comportamiento inclasificable), el tonto precavido (que guarda un cuidado extremo de todo menos en las cosas importantes), el tonto que se reafirma (es tonto, lo sabe, sabe que lo sabes e insiste), el tecno-tonto (dispone de los mayores avances tecnológicos pero, como es tonto, no sabe usarlos y culpa a los demás, su frase preferida es "quita que tu no sabes"), el tonto del pueblo (es el tonto clásico con denominación de origen)… Y el último grito: el tonto criminal, que en España logra las más altas cotas al grabarse cometiendo sus fechorías o pidiendo a la víctima que le haga una foto

Si el número de tontos es infinito, aquí tenemos a los mejores.

Por cierto, tal y como pronostiqué, nuestro querido presidente ha despedido a don Juan José y su medio millón de firmas, que vuelven a casa sin cadena perpetua. Y todo sigue igual. ¿Seré un oráculo? ¿O un culo a secas?

3 comentarios:

tenor dijo...

Puestos a poner tontos, no se yo si algunos de los que se hacen tontos en mi oficina, son los más listos, dicen no saber hacer ni el huevo, se van antes de hora, cobra igual que tu y encima tu le haces su trabajo, mas que tonto, el más tonto digo que somos los listos.
tenor dixit, bueno perdón llevo unos cuantos días ligeramente sobrequemado y no es por asunto de gatos

Cuke Zapater dijo...

No, esos son muy pero que muy listos. En España también somos pioneros en ello. Y tómatelo con humor

Mosky dijo...

Entre tantos tipos de tontos, por huevos tengo que encajar en alguno. Estadística pura.