9 abr. 2008

Momentos estelares de estos días:

Conversación telefónica real:
- El ordenador se enciende y no me deja hacer nada. ¿Puedes recuperar mi trabajo ahora?
Lo que no puede ser no puede ser y, además, es imposible.

En urgencias, con apendicitis, mientras el médico presiona sobre el abdomen y pregunta:
- ¿Le duele?
- Hombre, como dolor no está mal.
No hay más que decir.

Ante un ordenador de última generación:
- Y entonces con esto me puedo conectar a internet y esas cosas.
Está claro que el ordenador tiene más luces que tú.

Ingresando en un hospital con insuficiencia respiratoria a una enfermera con unos ojos azules preciosos:
- Señorita, dice mi hijo que tiene Vd. los ojos más bonitos de toda Europa Occidental.
Así no hay quien te tome en serio.

Un desconocido al verme trabajar con mi portátil:
- ¿Tú ordenador funciona?
- No, estoy mirando a la pantalla en negro.

Making friends.

Al jefe, que te está regañando por tardar mucho en hacer un trabajo.
- Sí, vale... ¿Cuándo me vas a subir el sueldo?
¿Y si cuela? Anda que no habría molado.

3 comentarios:

Patch dijo...

JO, LUcas, cada vez tienes menos tolerancia al cliente :) Las historias de hospital siempre dan mucho juego, ya ves.

Un besete, te llamo hoy.

Loft dijo...

Te faltan dos:

ante una enfermera, el tipo operado de apendicitis que se está hinchando después de 72 horas con botellas de suero pinchados en vena, pregunta: ¡¡oiga señorita !! ¿ y a mi no me toca comer nada hoy ?. La enfermera responde: "no, hoy le toca sueroterapia"

A las 80 horas, el tipo que ahora tiene 4 botellas de suero sobre sí, colgados en una percha, aparece otra enfermera con un vaso con manzanilla como premio para él. El paciente hinchado pregunta de nuevo: ¿pero a mi no me van a dar de comer nada todavía?. La interpelada responde: "no, hoy seguimos con la dieta blandaclara"

Obviamente, podemos darle un nuevo sentido a los términos "sueroterapia" y dieta "blanda-clara"

Cuke Zapater dijo...

Y la alegría con la que recibió un par de lonchas de jamón york plastiforme. La enfermera se partía de risa.