10 abr. 2008

Chaise-longe modelo Inquisición.

Pues uno que está algo leído en estas cosas de la arquitectura, tuvo que estudiar en profundidad el trabajo de uno de los "grandes", el gran arquitecto Alvar Aalto.

Entre las cosas que hay que agradecerle al señor Aalto está el desarrollo de una tecnología de madera encolada flexible y moldeable que, gracias a su verdadero conocimiento de los materiales (en especial de la madera), le permitió crear auténticas maravillas en el campo del mobiliario.

Este señor diseñó un estupendo hospital para tuberculosos en Paimio y como buen finladés cuidó de los detalles hasta el punto de hacer un lavabo que no suena al gotear y una comodísima silla.

¿¿Por qué coño me duele tanto la espalda después de pasar la tarde en el hospital con mi padre??

Sencilla es la respuesta: gracias al maravilloso sillón inquisidor.


¿Tanto cuesta hacer las cosas bien?

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