28 mar. 2008

Condenas y cadenas.
No suelo publicar en el blog este tipo de comentarios, pero como no tengo a Iván para tomar el café por las mañanas y comentar las noticias, pues me tengo que conformar con escribirlo aquí. Además, así mato dos pájaros de un tiro, dejando aquí el comentario para Mi amiga Pipin y la Mosqueperra.

Hace algún tiempo, en la cafetería de la universidad, cansado de oir media hora de tonterías de boca de mis compañeros de clase dando soluciones absurdas y demostrando que no tenían ni puta idea de lo que estaban hablando (y que no leen nada de nada), y ya no sólo eso, además de considerarse avanzados, progresistas y de ideas modernas. Ni corto ni perezoso me gané una imagen de fascista-retrógrado a base de decir barbaridades. Desgraciadamente no me permitieron defender mi postura demostrando mi teoría de que el universitario español medio es obcecado, impertinente y alejado de cualquier postura de diálogo ya que, aunque atienda a lo que se le dice, defiende su postura y principios sin posibilidad de ser modificados. Lo que viene siendo mentalmente rígido. Por supuesto que hay alguno que no es así, pero me entristece.

Queridos amigos, aunque hoy todos los medios y organismos clamen por un sistema judicial que castigue a todo criminal culpable de atroces crímenes (por cierto, esta semana ha muerto Rafael Azcona, uno de los mejores guionistas españoles) es totalmente imposible tras los resultados de las últimas elecciones y la actual Constitución.

Ya en tiempos de doña Victoria Kent, la izquierda española apoyaba y creía a pies juntillas en la reirserción social de los presos y en la prisión como medida para tal efecto. Así pues, temo que todas estas medidas que hoy se proponen son papel mojado porque todo grupo de corte izquierdista-progresista apoyará a los presos y su reinserción. En cuanto haya pasado algo de tiempo y la opinión popular esté más calmada, todo seguirá igual. Y ahí está el ejemplo de Farruquito, mucho ruido y pocas nueces.

Por otra parte, la Constitución Española del 78 claramente expone en su art. 25.2:
"Las penas privativas de libertad y las medidas de seguridad estarán orientadas hacia la reeducación y reinserción social y no podrán consistir en trabajos forzados."
Por lo que los criminales ya "reinsertados" en la sociedad no pueden verse privados de sus derechos y sometidos a controles y presiones (vamos, que se os vaya quitando la idea de la cabeza controlar a cada violador/pederasta/asesino que haya salido de la cárcel porque ya ha cumplido y está "socializado").
Además, esto imposibilita la condena perpetua. Es de Perogrullo, la reinserción y la prisión a perpetuidad son incompatibles.

Hala, todos a leer el Código Penal.

3 comentarios:

Mosky dijo...

Sin embargo, en el artículo de Elmundo.es que cito en mi entrada, el portavoz del Consejo General del Poder Judicial afirma que no es incompatible con nuestro marco legislativo. Es cierto que no me he leído el Código Penal, pero me fiaba de las declaraciones.
De todos modos, el pueblo hace la ley. Quedarnos de brazos cruzados y asumir que las cosas son como son no va a cambiar nada. Reinserción sí, pero con sentido común.
Yo también tengo fama de retrógrada en mi facultad, pero hijo, lo siento de veras. Ellos que sigan alimentando sus fantasías de hippies, que luego ya llorarán cuando les toque a ellos pasarlas putas. Libertad no significa ausencia de responsabilidad social, sino más bien al contrario: a mayor libertad del individuo, mayor debe ser su responsabilidad para con sus conciudadanos.
Pero en este país nuestros representantes políticos, en su mayor parte, no están preparados intelectualmente. Quiero decir, seguro que muchos de ellos tienen su carrerita en su campo, pero su formación humanística y filosófica es de risa, con las consiguientes barbaridades.
Conste que quien esto escribe se considera bastante ignorante, pero me avergüenzo de ello y procuro seguir aprendiendo y leyendo cada día. Que tampoco quería quedar como que voy de guay xD

Cuke Zapater dijo...

Creo que deberías dormir más... y yo también...

Patch dijo...

Yo creo que la solución sería preguntarles a la salida "¿Crucifixión o libertad?"

Ahora en serio, yo tampoco creo que la cárcel ayude en ciertos casos a la reinserción.