14 dic. 2006

Ahora sí parece que ya empiezo a entender.
Las cosas importantes aquí
son las que están detrás de la piel
y todo lo demás
empieza donde acaban mis pies.
Después de mucho tiempo aprendí
que hay cosas que mejor no aprender.

El colegio poco me enseñó.
Si es por esos libros nunca aprendo
a coger el cielo con las manos,
a reír y a llorar lo que te canto,
a coser mi alma rota,
a perder el miedo a quedar como un idiota y
a empezar la casa por el tejado,
a poder dormir cuando tú no estás a mi lado.

¡¡Menos mal que fui un poco granuja!!
Todo lo que sé me lo enseñó una bruja.

Ruinas. ¿No ves que por dentro estoy en ruinas?
Mi cigarro va quemando el tiempo,
tiempo que se convirtió en ceniza.
Raro. No digo diferente, digo raro.
Ya no sé si el mundo está al revés
o soy yo el que está cabeza abajo.

El colegio poco me enseñó.
Si es por el maestro nunca aprendo
a coger el cielo con las manos,
a reír y a llorar lo que te canto,
a coser mi alma rota,
a perder el miedo a quedar como un idiota y
a empezar la casa por el tejado,
a poder dormir cuando tú no estás a mi lado.

¡¡Menos mal que fui un poco granja!!
Todo lo que sé me lo enseñó una bruja.

No estás, no estás.

Y en el son de tu cuerpo sé donde ir,
que se quiten esa estúpida sonrisa
que mi cara refleja, los días de lluvia
y tormenta como colgados a mal.
Seré un pobre infeliz si me falta
el jardín de las delicias bajo tu falda
aunque sé de buena tinta que no es sólo para mí.
Cuentan maravillas mis amigos de tí.

No estás a mi lado,
no estás a mi lado,
no estás...

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